Mohammed Abad tiene 43 años y reside en Edimburgo, Escocia. Cuando tenía seis fue atropellado por un automóvil, que lo arrastró decenas de metros sobre el pavimento.

A raíz del accidente sufrió terrible heridas en los mulsos y genitales, y los médicos dictaminaron que nunca podría tener relaciones sexuales.

Sin embargo, el diagnóstico de entonces quedó obsoleto a la luz de los avances en dispositivos biónicos. Abad se sometió a decenas de cirugías, hasta que los médicos del London University College le colocaron un novedoso implante, para el que emplearon un injerto de piel tomada del brazo del paciente.

El miembro, de unos 20 centímetros de longitud, contiene dos tubos flexibles, y se hincha cuando se oprime un botón colocado en un testículo.

"Cuando se quiere un poco de acción, hay que darle al botón 'ON'. Cuando se termina se pulsa el otro botón", cuenta Abad en declaraciones al tabloide The Sun. Los procesos de hinchado y deshinchado tardan sólo unos pocos segundos.

"Los doctores me dijeron que practique mucho", añade el hombre, que trabaja actualmente como guardia de seguridad.

A fines de 2013, cuando se encontraba planificando el proceso que culminaría en el exitoso implante, Abad aseguró que notificaría su situación a cualquier posible pareja, antes de llegar a la situación en que lo notara por su cuenta.

Lejos de considerarlo un hándicap, Abad considera que su peculiar condición puede jugarle a favor.
"A algunas les puede dar curiosidad probarlo", expresa.