El jueves 30 de diciembre de 2010, en un reportaje concedido al semanario Búsqueda, un jerarca de gobierno, preguntado si le preocupan las observaciones a Irán en materia de derechos humanos, contestó:"Irán es un amigo tradicional de Uruguay. Todo tiene un contexto, hay cosas en las que discrepamos con Irán y tenemos posiciones filosóficas diferentes. Ahora, yo no puedo pretender implantar nuestro sistema político o de creencias en Irán, sobre todo porque en el contexto de cada región del mundo, esto tiene que ver sobre como entendemos la democracia y otros temas sustanciales".

Sin embargo, nadie le ha planteado al Uruguay que implante su política ni su filosofía ni en Irán ni en ningún lado. Lo que si cabe esperar del Uruguay, su Gobierno, su Parlamento, es que denuncie a viva voz a quienes violan los derechos humanos, ya que ese no es un tema "interno", sino universal.

Tan es así que en el mismo reportaje, y a propósito precisamente de los derechos humanos, el mismo funcionario dice: "Me parece que en relación con asuntos de derechos humanos, uno debe elegir una actitud ética y de compromiso, y no importa el costo político que tenemos que pagar".

Entonces, ¿Uruguay necesita vender productos y para ello no se fija a quién se los vende?

Pero aquellos, no son argumentos para que una delegación parlamentaria de tres partidos uruguayos visite Irán (en lugar de hacerlo una delegación comercial) y, además, no se diga ni una palabra sobre la actitud ética y de compromiso ,cuando están frente a un gobierno que ahorca a los homosexuales, que ahorcó a dos manifestantes opositores, que lapida a las mujeres acusadas de adulterio, que están acusados por la Justicia argentina ante INTERPOL de haber volado la Mutual judía AMIA en Buenos Aires y asesinado 86 argentinos.

Peor aún: uno de los integrantes de la delegación parlamentaria uruguaya dijo públicamente que "No podremos inmiscuirnos en temas internos de nuestro país anfitrión y socio comercial".

Ya en la segunda guerra mundial, Hitler anunciaba el genocidio que vendría, y las potencias de la época aseveraban que esos temas eran internos a Alemania.

No debemos aceptar que se confunda comercio con ética y compromiso.

El gobierno de Irán, de acuerdo con los informes de Amnistía Internacional, viola los derechos humanos, reprime las minorías étnicas, limita la libertad de expresión. El gobierno de Irán niega el Holocausto, y su presidente predica desde hace un lustro que borrará a Israel del mapa.

La historia y tradición de Uruguay en el campo de los derechos humanos es tan fuerte que no se necesita dar crédito político a nadie a cambio de un mejor status comercial.


B´nai B´rith Uruguay