La nostalgia por el pasado no es un invento uruguayo, aunque seguramente sí somos los únicos que llevamos ese sentimiento al grado de celebración nacional, festejándolo mucho más que nuestra discutida independencia.

No es raro sentir nostalgia por el tiempo en que se era más joven y con menos responsabilidades y recordar con placer la música que escuchábamos en aquel entonces. Lo que sí puede llegar a ser bastante discutible es marcar esos momentos como los únicos o los últimos donde hubo algo digno de disfrutar artística o vitalmente.

Nuestro particular invento de "La noche de la nostalgia" podría llegar a tener un fin más positivo: servir para revalorar cosas del pasado que dejamos de lado.

Tomemos el ejemplo del llamado synthpop británico de la década de 1980. Fue una música que llegó tarde a nuestro país, pero que tuvo una gran difusión. Bandas como Depeche Mode, Erasure, Pet Shop Boys, Human League y un largo etcétera poblaron radios y bailes liceales en su momento.

Muchos vieron esa música como una revolución artística y estética, otros como una moda efímera y otros más miraron con desconfianza roquera una música hecha con "máquinas" (como si las guitarras eléctricas no lo fueran).

El synthpop nació luego de la revolución punk inglesa tomando muchos de sus postulados y subvirtiendo otros. Del punk tomó la idea del "hazlo tu mismo" y el concepto de que cualquiera puede hacer música. Usando la tecnología de los sintetizadores que era cada vez más accesible, una cantidad de jóvenes sin muchos conocimientos técnicos pudieron hacer música fácilmente. Las propias herramientas usadas -los sintetizadores y las máquinas de ritmos- hicieron que esta música pop fuera mucho más "prolija", limpia y estructurada que su antecedente punk.

Como en otros casos David Bowie fue un precursor de toda esta movida con la música que hizo a fines de los 70. También cumplió un rol fundamental la influencia del grupo alemán Kraftwerk una de las propuestas artísticas más influyentes de la música popular de la segunda mitad del siglo XX.

La música de los 80 se llenó de grupos con "raros peinados nuevos", que con poco más de un par de teclados, pero con un enorme sensibilidad pop y gusto por las melodías, dejaron una cantidad de música admirable. Porque si hay algo que uno recuerda por sobre todas las cosas de esas bandas, son las excelentes melodías de sus canciones. Temas como "Enola Gay" (OMD) "I Just Can't Get Enough" (Depeche Mode), "Don't You Want Me" (Human League) o "A Little Respect" (Erasure), pueden ser tocadas con cualquier instrumento y siguen manteniendo su belleza como canciones pop casi perfectas.

Uno de los grupos de esa movida que logró un éxito masivo fue Erasure. El proyecto fue creado por Vince Clarke, uno de los fundadores de Depeche Mode y compositor de los primeros hits de la banda. Clarke dejó Depeche Mode para formar el dúo Yazoo con la cantante Alison Moyet, que tuvo corta duración, pero dejó temas como "Don't Go".

En 1985 Clarke puso un aviso buscando cantante para un nuevo proyecto. Entre los muchos aspirantes el que se quedó con el puesto fue Andy Bell. Juntos formaron Erasure. El dúo se convertiría en uno de los representantes más exitosos y más duraderos del género. El disco donde mejor se pueden apreciar todos los méritos de Erasure es, quizás, The Innocents de 1988, que incluye temas como "A Little Respect", "Ship of Fools" o "Chains of Love". En ese álbum el tándem de Bell y Clarke funciona a la perfección, mostrando el talento de ambos como compositores, el de Bell como un cantante excepcional (su falsete es realmente único) y el de Clarke como arreglador y director musical.

En 1990 Erasure tocó en Montevideo, en un recordado recital en el Parque Central.
Si bien oficialmente el dúo sigue activo, ambos músicos han mantenido también carreras separadas.

Este 24 de agosto, Andy Bell estará en la Trastienda tocando muchos de los grandes temas de su banda. Lindo momento para revalorar, o por qué no, descubrir una música muy valiosa. No para pensar que todo tiempo pasado fue mejor.

Por Andrés Torrón