Los enfermeros daban muerte a sus pacientes mediante la inyección de aire y morfina en vía central. ¿Cómo actúan en el organismo estos dos procedimientos?
El investigador toxicólogo del CONICET y director del Instituto de Ciencias Ambientales y Salud, Jorge Herkovitz, dijo que en ambos casos "la muerte provocada genera una muerte casi inmediata".
En declaraciones recogidas por Perfil, explicó que en el caso de la inyección con aire, "al ser el sistema cardiovascular cerrado, los líquidos no permiten reducir el volumen". "Al aumentar la presión, se comprime y se contrae el corazón con el aire inyectado. El aire queda comprimido y produce una falla cardíaca aguda por lo que cesa la circulación", contó.
Al tener el gas encerrad, el ventrículo derecho no puede impulsar a la sangre, y se comienza a trabajar sin poder mantener la circulación sanguínea, lo que genera la falla general y se provoca la muerte repentina. El fallecimiento se produce por colapso de cerebro y corazón, indicó.
Herkovitz aclaró que en ambos casos puede pasar por muerte natural, "por lo que ante una sospecha es importante que se ordenen las autopsias pertinentes".
En cuanto a la morfina, Herkovitz explicó que en fuertes dosis provoca una intoxicación aguda, incluso con mucho menos de un gramo. "Provoca un colapso cardiovascular. Genera efectos muy rápido, al atacar la frecuencia respiratoria y provocar un colapso que puede provocar primero vómitos, sialorrea, y hasta cambios muy intensos en la pupila. Lamentablemente, si no se aplica muy rápida un antídoto -sólo útil en casos de bajas dosis-, sobreviene un paro respiratorio", dijo el toxicólogo.