"El término ayuno tiene distintas acepciones. (...) El 'ayuno terapéutico' es una opción médica que emerge como una herramienta efectiva para el tratamiento de ciertas enfermedades, como por ejemplo la obesidad. Éste, a diferencia de los anteriores, se sustenta sobre indicaciones médicas muy concretas para pacientes que cumplan con los requisitos necesarios para su aplicación", afirmó el Dr. Rubén Salcedo, director médico del sanatorio argentino Diquecito.
"Para ser más concretos, el ayuno terapéutico es utilizado en personas con sobrepeso que se han sometido ya a varios tratamientos de descenso de peso y no han logrado controlar su enfermedad. Su aplicación está indicada en aquellos casos en los que el descenso de peso es urgente, ya sea por haberse producido en el paciente una descompensación en su hipertensión arterial, o al haber surgido un problema severo de artrosis, o al haberse detectado una crisis de apnea del sueño que ponga en riesgo su salud inmediata. En otras palabras, el ayuno terapéutico es la opción más indicada cuando el tiempo apremia, y la baja de peso es imprescindible", agregó.
Cuidados para realizar un ayuno total
"Antes que nada debemos entender que se considera ¨ayuno¨ a toda ingesta de alimentos menor a las 300 calorías diarias. Esto significa que el ayuno no es necesariamente la eliminación absoluta de alimentos, sino el consumo de una cantidad menor a las 300 calorías, ya sea mediante sólidos o líquidos", señala Salcedo.
"Los ayunos requieren una supervisión especializada ya que si se interrumpe totalmente la ingesta y no se complementa con vitaminas, el organismo pierde proteínas a diario, debiendo obtener este componente de los músculos. Siendo el corazón uno de estos músculos, el mismo sufrirá una pérdida de proteínas que puede conllevar al riesgo de arritmias cardíacas mortales. Por ello es peligroso suprimir totalmente la ingesta de ciertas sustancias fundamentales como las proteínas, por lo que el ayuno sin indicación y supervisión médica pueden dejar de tener todos los beneficios buscados, tornándose en un factor nocivo para la salud", advirtió.
Este tipo de práctica, para ser segura, requiere supervisión ya que puede generarse:
- Pérdida de potasio. Al perder potasio, el cuerpo puede comenzar a padecer calambres o arritmias cardíacas.
- Baja en la presión arterial. Esto se da porque el paciente comienza a orinar más de lo habitual, y esto lleva a la baja de la presión arterial.
- Sensación de frío. Además de frío, el paciente siente debilidad por la falta de ingesta.
- Cálculos renales. El ayuno mal realizado produce ácido úrico, y esto puede dar lugar a la formación de cálculos si no se produce una hidratación adecuada.
"Cabe aclarar, sin embargo, que todos estos efectos colaterales se eliminan si el ayuno es realizado bajo supervisión médica, suplementada, y en el marco de una institución seria", señaló.
"De hecho hay que resaltar que por normas internacionales está totalmente contraindicado tanto el ayuno como cualquier dieta de menos de 800 calorías diarias en forma ambulatoria, y que éstos tratamientos deben realizarse necesariamente en instituciones preparadas para tal fin".
Estos ayunos controlados, expresó Salcedo, tienen beneficios adicionales, entre los que resalta:
- Produce un marcado y rápido descenso de peso.
- Se elimina una gran cantidad de grasa abdominal, que es la más peligrosa desde el punto de vista médico.
- El coeficiente intelectual también mejora. Hay pacientes que se sienten más despejados desde el punto de vista intelectual y con un mejor rendimiento.
- El paciente, en general, comienza a sentirse mucho más ágil, porque el perder peso rápidamente hace que la persona esté mucho más liviana.
- El colesterol bueno mejora y el colesterol malo baja.
- En personas con problema de acné se produce una mejora en el cutis.
- La persona mejora su humor. Esto se debe a que se comienza a descansar mejor, a que el paciente se siente más liviano y a que tiene menos pesadez estomacal.