El Ministerio de Salud Pública investiga la posible muerte por hantavirus de una joven de 28 años en Canelones.

Esta enfermedad se propaga a través de las secreciones o excreciones de los roedores infectados con el virus. Si bien no causa la enfermedad en los portadores, los seres humanos se contagian inhalando el polvo contaminado que queda en lugares cerrados durante mucho tiempo, o entrando en contacto directo con las excreciones de estos animales.

Es una enfermedad viral aguda, que genera trastornos respiratorios graves y que en Uruguay tiene un alto índice de mortalidad.

En este caso, si bien no está confirmado aún que se trate de una muerte por hantavirus, la víctima es una joven ingeniera agrónoma de 28 años que vivía en una zona rural, según informó radio Montecarlo y confirmó Montevideo Portal.

El subdirector general de Salud del MSO, Gilberto Ríos, explicó a Montevideo Portal que el caso fue notificado el domingo pasado por la prestadora de salud de la que era usuaria la paciente, al sospechar que podía tratarse de un caso de hantavirus.

Se trataba de una persona "joven y sana", sin antecedentes de salud complicados, que sufrió un cuadro respiratorio que se agravó rápidamente y provocó su fallecimiento pese a todas las medidas que se tomaron.

El MSP está realizado las pruebas de laboratorio para determinar si el fallecimiento se produjo efectivamente por contagio de hantavirus, aunque el resultado se conocerá recién el jueves.

Además, un equipo de Epidemiología está realizando hoy un trabajo de campo en la zona, para obtener información adicional.

Ríos confirmó a Montevideo Portal que la zona en la que vivía la joven tiene galpones como los que se asocian comúnmente a la propagación de esta enfermedad.

Recomendaciones

Si bien aún no hay confirmación de que se trate de un fallecimiento por hantavirus, el subdirector de Salud hizo hincapié en las medidas de prevención para evitar el contagio de esta enfermedad. Se pronostican unos 20 casos por año en Uruguay, con un porcentaje de mortalidad entre 30 y 40 %, una cifra preocupante, según reconoció Ríos. Las víctimas suelen ser personas jóvenes, ya que se trata de empleados o peones que trabajan en galpones o instalaciones donde hay presencia de roedores.

"No solo los galpones. Puede suceder con las casas de veraneo que muchas veces quedan cerradas todo el invierno. Nosotros recomendamos que se abran los lugares y se deje ventilar bien antes de hacer cualquier tupo de limpieza", dijo Ríos.

Remarcó que es importante usar tapabocas y guantes, y mojar el suelo antes de barrer, usando preferiblemente hipoclorito. Antes de entrar a limpiar, una vez que se abren ventanas y puertas, recomienda esperar como mínimo una hora. Luego de la limpieza, hay que desechar los guantes y tapabocas.

También insistió en que hay que tomar medidas para no favorecer la presencia de roedores. Por ejemplo, tener las instalaciones limpias y si se almacena comida -como granos- tenerla bien empaquetada y cerrada.