Un estudio científico demostró evidencia sobre el impacto del uso del celular en la salud mental y asegura que restringir el acceso a internet móvil durante apenas dos semanas mejora la atención, el bienestar emocional y la salud mental, con efectos comparables a “revertir” una década de deterioro cognitivo asociado a la edad.
La investigación fue publicada en la revista PNAS Nexus y estuvo dirigida por Noah Castelo, junto a un equipo de universidades de Canadá y Estados Unidos. El trabajo se propuso aislar el efecto de la conectividad constante en el celular, permitiendo a los participantes seguir usando internet desde computadoras.
El experimento incluyó a 267 adultos, con una edad promedio de 32 años y un uso intensivo de tecnología. Durante dos semanas, el grupo experimental bloqueó en sus teléfonos el acceso a navegadores, redes sociales, noticias y mensajería web, aunque pudo conectarse a internet desde otros dispositivos.
Los resultados fueron claros. Según el estudio, “bloquear el internet móvil desde los smartphones durante dos semanas puede producir mejoras significativas en el bienestar subjetivo, la salud mental y la capacidad objetivamente medida para mantener la atención”. Incluso quienes no cumplieron completamente la consigna registraron mejoras, aunque más moderadas.
El hallazgo más destacado fue la mejora en la atención sostenida, la capacidad de concentrarse en tareas exigentes sin distraerse. Los investigadores señalaron que “la magnitud de la mejora en la atención tras dos semanas de desconexión fue equivalente a revertir 10 años de declive atencional relacionado con la edad”, lo que sugiere que el uso intensivo del celular puede acelerar el desgaste cognitivo.
También se detectaron reducciones clínicamente relevantes en indicadores de ansiedad, depresión y hostilidad. Los beneficios no aparecieron de forma inmediata, sino que se incrementaron progresivamente con el paso de los días, lo que los autores describen como un proceso gradual de adaptación a la desconexión.
El estudio analizó además los cambios de hábitos que explican estos resultados. Al no tener internet en el celular, los participantes durmieron mejor, socializaron más cara a cara y realizaron más actividad física y al aire libre. Según el trabajo, “pasaban más tiempo socializando, haciendo ejercicio y disfrutando de la naturaleza”.
Otro de los puntos analizados es que no fue necesario un bloqueo total para obtener beneficios. Los investigadores concluyeron que “los enfoques menos restrictivos pueden ser beneficiosos” y que simplemente reducir el uso de internet móvil ya puede generar mejoras.
Al finalizar la experiencia, el 83% de los participantes manifestó su intención de mantener un uso reducido del smartphone, validando la intervención como positiva. En sus conclusiones, los autores advierten que “la conexión constante al mundo digital tiene un costo” y que disminuirla puede ser una herramienta efectiva para recuperar atención, bienestar y equilibrio mental.