En algunos países, el nivel de consumo de alcohol entre los adolescentes es preocupante. Estudios distintos recomiendan no dejar beber a los hijos en el hogar, dialogar francamente sobre los efectos nocivos del alcohol; y cuidar que sus hábitos de sueño sean lo más saludables posible.
Una nueva investigación realizada por especialistas de la Universidad de Búfalo (EEUU), en la que se analizó la manera en que los niños y adolescentes desarrollan su actitud ante el alcohol, insiste con la importancia de una actitud restrictiva de los padres hacia la bebida, para evitar el alcoholismo entre los adolescentes.
Según este estudio, recogido por Tendencias21, los padres suelen ser muy claros al respecto con sus hijos pequeños, a los que normalmente hablan de los peligros del alcohol en la infancia. Sin embargo, tienden a relajar esa vigilancia y a abandonar las conversaciones sobre el alcohol y sus efectos negativos cuando sus hijos se convierten en adolescentes.
Este hecho, según declaraciones de Craig Colder, psicólogo a cargo de la investigación, recogidas en un comunicado de la Universidad de Búfalo, tiene como consecuencia que se rompan las reglas sobre el consumo de alcohol establecidas durante la infancia. De hecho, cuanto más rápidamente se da esa "relajación" de los padres, "más rápidamente se produce el inicio en el consumo de bebidas alcohólicas" de los hijos, afirma Colder.
A esta conclusión se llegó luego de realizar tres evaluaciones anuales de 378 padres y adolescentes. En la primera evaluación, los niños tenían de 10 a 11 años (edad en que la mayoría de los niños aún no se han iniciado en la bebida). La evaluación se repitió dos veces más, los dos años siguientes. Colder planea ahora hacer un seguimiento a esta mismas personas durante tres años más, para conocer más a fondo la evolución de la relación entre los adolescentes y la bebida.
Calidad del sueño
Otra investigación reciente también ha arrojado resultados interesantes sobre el tema. Realizada por expertos de la Universidad Estatal de Idaho (en EEUU) reveló que las dificultades para dormir en los adolescentes pueden predecir problemas posteriores vinculados al alcohol, como un consumo excesivo, la conducción bajo los efectos del alcohol o un comportamiento sexual de riesgo vinculado al consumo de bebidas y otras sustancias.
Investigaciones previas habían establecido que el cansancio elevado en la infancia servía de indicador de una respuesta de inhibición inferior en la edad adulta (al alcohol y otras sustancias adictivas). En el presente estudio, se examinó si las dificultades de sueño y las horas de sueño en la adolescencia también podían predecir problemas con dichas sustancias.
Para ello, se hicieron entrevistas y cuestionarios a 6.504 adolescentes (52 % niñas y 48 % niños) durante tres periodos de tiempo: 1994-1995, 1996, y 2001-2002. Se constató que las dificultades para dormir detectadas en la primera tanda de entrevistas predijeron significativamente los problemas interpersonales detectados en la segunda tanda de entrevistas y relacionados con el alcohol, el consumo excesivo de alcohol, la conducción bajo los efectos del alcohol, las situaciones sexuales de riesgo y los problemas relacionados con las drogas.
Los investigadores destacan, en consecuencia, la importancia del papel de los padres en los hábitos de sueño de sus hijos adolescentes: "Si los menores tienen dificultades para dormir es importante que los padres hablen con ellos y averigüen los factores que pueden estar causando el problema. Los padres podrían explicar a sus hijos, además, la importancia que el sueño tiene para ellos y hacerles ver que el sueño condiciona el desarrollo del cerebro y, por tanto, el autocontrol y el comportamiento. Los padres también pueden ayudar a sus hijos a mantener un horario regular de sueño; así como controlar las actividades de sus hijos antes de dormir, por ejemplo, evitando que pasen parte de la noche jugando a videojuegos o chateando con sus amigos".