El consumo de granada tiene innumerables beneficios para la salud. Uno de ellos está vinculado al cuidado de la piel, promoviendo la generación de la dermis y de la epidermis, y protege la piel de la luz ultravioleta, los rayos UVA y UVB.
Según consigna el portal Nosotras, también es rica en fibra dietética, lo que beneficia nuestro sistema digestivo y ayuda a bajar peso, ya que promueve el tránsito intestinal.
Contiene vitaminas C y K. La C ayuda al sistema inmunológico, haciéndolo más fuerte y resistente a las enfermedades, y la K mantiene los huesos sanos y fuertes. También favorece la salud cardiovascular gracias a la combinación de polifenoles, que ayuda a reducir los niveles de colesterol malo (LDL) en la sangre.
El alto contenido en antioxidantes, taninos, antocianinas y quercetina de las granadas hace que se retarde la progresión del cáncer de próstata, pulmón, mama o piel, ya que es eficaz a la hora de reducir el crecimiento de células cancerosas.
El consumo de granada ayuda a inhibir las enzimas que descomponen el cartílago, por lo que se reduce el volumen de inflamatorios que se liberan por los tejidos.
Según diversos estudios, consumir 60 ml de jugo de granada al día durante un año, disminuye las lesiones aterosclerósicas en un 35%, y aumenta un 130% la actividad antioxidante en la sangre.
Además es muy versátil ya que se puede consumir como postre, añadiéndolas a las ensaladas o también como ingrediente en jugos.