"El presidente debe alentar procesos de paz. Dentro de casa (en Israel). Con nuestros vecinos. En toda la región", expresó Peres en un largo discurso de investidura que leyó en el Pleno del Parlamento, que ha abandonado por primera vez desde 1959 para asumir su nuevo cargo.

Y agregó: "De cualquier forma los nuevos tiempos han erosionado las fronteras territoriales y han reducido la discriminación entre las personas". Peres juró este domingo su cargo como presidente en un acto en el Parlamento antes un millar de invitados, en el que reconoció "el alto costo de la guerra" y recordó sus primeros momentos de actividad política junto al fundador del Estado judío, David Ben Gurión.

"Aprendí de él (de Ben Gurión) que en la guerra no hay alternativas, sólo la victoria. Y para la victoria se necesitan personas valientes y las herramientas adecuadas. Sin embargo, cuando se crea una oportunidad de paz, no debe desperdiciarse".

Peres, galardonado con el premio Nobel de la Paz en 1994 por su contribución al proceso de Oslo junto a los fallecidos Isaac Rabin y Yaser Arafat, recordó hoy su visión del "Valle de la Paz" a lo largo del río Jordán, un iniciativa para desarrollar la zona y fomentar la industria, la ciencia y el turismo en beneficio de todos los pueblos de la región.

Y mencionó que en su nueva gestión trabajará para alcanzar los desafíos y metas que afronta Israel en el siglo XXI, que es "devolver a la naturaleza su equilibrio; aprovechar la creatividad y el conocimiento de Israel y de nuestros vecinos para crear un nuevo entorno".

Al recordar los momentos más difíciles que ha presenciado desde la creación del Estado de Israel en 1948, Peres relató que "en ese entonces era difícil visualizar que, para salvar nuestras vidas, tendríamos que luchar siete guerras, dos Intifadas e innumerables batallas". "Nos quedamos solos en el aislamiento internacional -subrayó- pero nunca desesperamos y no perdimos ni una guerra, y cada vez nos levantamos de nuevo".

Al resaltar el papel crucial del Ejército en esa lucha, mencionó a los soldados caídos en el campo de batalla y a los que aún se hallan cautivos en poder del enemigo árabe, ocho en total, aunque mencionó por su nombre a los tres que fueron secuestrados el año pasado por Hizbulá y por milicias palestinas.

Igualmente, tuvo palabras de oración para su último socio político de la "generación de los fundadores", Ariel Sharón, en coma desde enero de 2006 y a quien calificó de "gran líder y luchador".

Peres concluyó con la promesa de que a partir de mañana, cuando entre en su nueva residencia oficial en Jerusalén, seguirá "sirviendo al pueblo israelí, de otra manera pero con la misma devoción".

Agencias