Mientras Tesla avanza en la expansión de su servicio de robotaxis en Estados Unidos, otro fenómeno comienza a cobrar fuerza: un número creciente de adultos mayores está adquiriendo vehículos de la marca para utilizarlos con el sistema de conducción asistida Full Self-Driving (FSD), con el objetivo de prolongar su autonomía al volante.

El sistema, que corresponde a un nivel 2 de automatización y exige que el conductor permanezca atento e intervenga cuando sea necesario, es visto por muchos usuarios como un asistente que ayuda a compensar la pérdida de reflejos o visión asociada al envejecimiento.

Dick Amacher, un ingeniero jubilado de 78 años, asegura que utiliza el FSD durante el 98% de sus recorridos y destaca que el vehículo detecta señales de tránsito y otras situaciones antes que él.

"Es tan buen conductor como yo", afirmó en una entrevista con el periódico The Detroit News.

Otro de los casos es el de Leonard Kraus, de 92 años, quien sostiene que el sistema le permitió conservar su independencia y seguir realizando actividades cotidianas sin depender de terceros.

"No voy a contratar un chófer para ir a la cafetería Wawa a tomar un café. Eso es algo que disfruto haciendo", señaló al citado medio.

La experiencia también es compartida por otros propietarios, que valoran especialmente el comportamiento del sistema en trayectos largos, rotondas, autopistas y maniobras de estacionamiento. Analistas del sector consideran que este tipo de tecnología podría ampliar la movilidad no solo de las personas mayores, sino también de quienes presentan alguna discapacidad, a medida que evolucione hacia niveles superiores de automatización.

Limitaciones y necesidad de supervisión

Pese a los avances, tanto usuarios como especialistas coinciden en que el sistema está lejos de ser perfecto.

Los conductores relataron situaciones en las que debieron retomar el control del vehículo, como errores al interpretar la señalización horizontal, el paso por badenes o la elección de un carril incorrecto. También señalaron que el FSD aún presenta dificultades para reconocer algunos espacios reservados para personas con discapacidad.

Por ese motivo, recomiendan que quienes comiencen a utilizar esta tecnología lo hagan acompañados por familiares o personas con experiencia en el sistema, especialmente en el caso de conductores de mayor edad.

El artículo también recoge opiniones de expertos que plantean la necesidad de establecer normas específicas para este tipo de tecnologías, con el fin de fijar estándares comunes para todos los fabricantes y facilitar su adopción en el futuro.

Aunque el desarrollo de la conducción autónoma continúa, quienes ya utilizan el sistema coinciden en un punto: por ahora, el FSD debe entenderse como una herramienta de asistencia al conductor y no como un sustituto de la atención humana al volante.

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