La Fórmula 1 continúa avanzando en la búsqueda de soluciones para uno de los principales desafíos de su reglamento técnico 2026: el funcionamiento de las nuevas unidades de potencia híbridas.
El problema radica en el equilibrio casi total entre el motor de combustión y el sistema eléctrico, lo que obliga a los pilotos a gestionar la energía durante la vuelta. Esta situación puede provocar pérdidas de rendimiento, incluso con el acelerador a fondo, afectando la naturalidad en pista.
Ante este escenario, la FIA, junto a los equipos y fabricantes, trabaja en ajustes vinculados a la entrega y recuperación de energía. El objetivo es optimizar el rendimiento sin modificar la base del reglamento.
Entre las soluciones que se evalúan, están limitar la energía utilizable en ciertos momentos, ajustar los niveles de recuperación y permitir que los pilotos tengan más control directo sobre el rendimiento del auto, reduciendo la dependencia de algoritmos
Las conversaciones entre las partes son positivas y se espera que en los próximos meses se definan cambios que permitan mejorar la conducción y mantener el espectáculo sin alterar el concepto original de los motores.