Los taxistas de Atenas y Salónica, las dos mayores ciudades
de Grecia, han iniciado este martes una huelga de 48 horas contra la exigencia
del Gobierno conservador de que todos los taxis de nueva matriculación sean
desde principios de año puramente eléctricos.
Esta huelga, convocada por los principales sindicatos del sector, es el cuarto
paro de este tipo en estas dos ciudades en los últimos dos meses.
El sindicato SATA de Atenas acusa al Gobierno de organizar una "transición
violenta" hacia los coches eléctricos sin que le importe la supervivencia
del sector, y apuntan además hacia la falta de cargadores en la capital para
poder adaptarse de manera "realista y sostenible" a ese cambio.
Unas 800 taxistas, según la Policía, marcharon este martes desde las sede de
SATA hasta el Parlamento para exigir que la transición obligatoria al coche
eléctrico se aplace a 2035.
El presidente del sindicato, Thymios Lyberopulos, amenazó este martes con una
huelga permanente si el Gobierno no aplaza la obligatoriedad de los nuevos
taxis eléctricos en Atenas.
En la región capitalina de Ática, donde vive la mitad de los 10 millones de
habitantes de Grecia y operan unos 14.000 taxis, hay 900 cargadores públicos de
coches eléctricos, de los que solo 40 son de carga rápida, según datos
oficiales.
Aproximadamente unos 1.500 taxis en Atenas y Salónica alcanzarán este año su
límite de antigüedad por lo que tendrán que ser reemplazados por eléctricos,
han alertado representantes del sector al diario Kathimerini.
En enero de 2023 el Gobierno lanzó un plan para subvencionar con hasta 22.500
euros el cambio al taxi eléctrico, pero únicamente recibió 212 solicitudes en
los dos años que dio de plazo.
Una razón del fracaso del programa es que al taxista solo se le entrega el
dinero después de que haya comprado con sus recursos el nuevo vehículo.
EFE