General Motors presentó su plataforma de vehículos eléctricos de cuarta generación con un enfoque inédito: en lugar de hablar de suspensiones y rigidez estructural, la automotriz puso el acento en baterías, motores eléctricos y, sobre todo, en una nueva arquitectura computacional central que conectará todos los sistemas del auto, según informó TechCrunch.
"Creemos que los vehículos pueden convertirse en una parte más capaz y útil de la vida cotidiana si los hacemos espacios que entiendan el contexto, reduzcan la fricción y devuelvan a las personas momentos que de otro modo serían consumidos por las demandas de la ruta", dijo a TechCrunch Sterling Anderson, vicepresidente ejecutivo de producto global y chief product officer de GM.
La estrategia marca un giro radical para una automotriz tradicional, pero refleja la presión que ejercen Tesla, Rivian y, especialmente, los fabricantes chinos, que han redefinido la industria poniendo al software en el centro de la experiencia del usuario.
Debut en 2028 con conducción autónoma en ruta
La renovación tecnológica debutará en 2028 con el Cadillac Escalade IQ, que GM posiciona como su buque insignia tecnológico. Ese mismo año, la compañía lanzará una función de conducción autónoma en autopista que permitirá a los conductores quitar las manos del volante y los ojos de la ruta sin necesidad de estar listos para retomar el control.
El corazón del sistema será una unidad central de cómputo (CCU, por sus siglas en inglés) 40 veces más poderosa que los sistemas actuales de GM. Esta centralización eliminará chips distribuidos por todo el vehículo, lo que reducirá el cableado en un 30%, ahorrará peso y simplificará el ensamblaje. La CCU manejará desde propulsión y controles de chasis hasta percepción y seguridad activa, allanando el camino para funciones autónomas más avanzadas.
GM aclaró que esta arquitectura también funcionará en modelos con motores de combustión, aunque su estreno será en vehículos eléctricos.
La carrera del software incluye hardware
Las automotrices europeas y estadounidenses llevan años persiguiendo el concepto de "vehículo definido por software", pero pocas lo han logrado. Volkswagen Group tuvo tantos problemas con su unidad Cariad que terminó sellando una alianza de 5.800 millones de dólares con Rivian.
GM, en cambio, apostó a desarrollar su propio camino. Abandonó Apple CarPlay en casi todos sus eléctricos y adoptó un sistema de infoentretenimiento basado en Google. También invirtió miles de millones en software y tecnología autónoma: solo en 2025, el gasto capitalizado en amortización de software fue de 866 millones de dólares, lo que da una idea de la magnitud de la inversión aunque se distribuya en varios años.
Como muchas automotrices tradicionales, GM concluyó que el viejo enfoque de electrónica dispersa en múltiples chips frenaba su evolución. La centralización es la respuesta.
Inteligencia artificial para acelerar el desarrollo
Además de la nueva plataforma, GM detalló cómo está usando inteligencia artificial empresarial para acelerar el desarrollo de vehículos en todos los sectores. El objetivo: reducir a la mitad el ciclo tradicional de cuatro a cinco años.
Un ejemplo: los ingenieros evaluaron 300.000 diseños virtuales de una nueva batería de litio-manganeso antes de ensamblar el primer prototipo físico. Eso permitió que el concepto pasara a programa aprobado en un mes.
Esta velocidad será clave para que GM mantenga rentabilidad en medio de una transformación histórica de la industria. Pero la pregunta es si será suficiente para recuperar el liderazgo que alguna vez tuvo.
La amenaza china
Los fabricantes chinos acortaron sus ciclos de desarrollo a dos o tres años, contra los cuatro o cinco habituales en Occidente. GM planea igualar ese ritmo.
Pero la ventaja de China no es solo velocidad. Sus fábricas producen mucho más de lo que el mercado local absorbe y, con subsidios estatales y mano de obra más barata, han inundado Europa y América del Sur con vehículos accesibles.
"Sin barreras comerciales, prácticamente demolerán a la mayoría de las otras compañías del mundo", dijo Elon Musk en una llamada de resultados de 2024, según TechCrunch. En respuesta, Musk intentó reposicionar a Tesla como una empresa de inteligencia artificial y robótica, no solo automotriz.