La Federación Internacional del Automóvil (FIA) anunció este lunes los ajustes de reglamento de las nuevas unidades de potencia que aplicará el Mundial de Fórmula 1 a partir del Gran Premio de Miami, que se disputará el primer fin de semana de mayo.
La reducción del tiempo de recarga durante la calificación y de la potencia máxima eléctrica en carrera son las principales modificaciones acordadas con el fin de atender las numerosas quejas de los pilotos y con miras a resolver los diferentes problemas de seguridad derivados de las disputas de las tres primeras pruebas de la temporada (en Australia, China y Japón).
La FIA acordó estos ajustes junto con los directores de los equipos, los directores generales de los fabricantes de unidades de potencia y la FOM (la responsable de la F1), para reducir la importancia de lo eléctrico en favor de la combustión, sin provocar una enorme revolución.
Las propuestas finales presentadas durante la reunión fueron el resultado de una serie de conversaciones mantenidas durante las últimas semanas entre la FIA y los representantes técnicos, así como de las numerosas aportaciones de los pilotos con los datos recopilados en las tres primeras pruebas.
A diferencia del resto de propuestas, que se aplicarán a partir del Gran Premio de Miami, los cambios en la salida de la carrera se probarán allí y luego se adoptarán tras recibir comentarios y realizar un análisis.
En cuanto a la sesión de clasificación, se acordaron unos ajustes en los parámetros de gestión de la energía, incluida una reducción de la recarga máxima permitida de 8 a 7 megajulios, “con el objetivo de reducir la recuperación excesiva de energía y fomentar una conducción a fondo más constante”.
El objetivo es reducir la duración máxima del superclipping (los
motores híbridos se quedan sin energía eléctrica en rectas largas) a
aproximadamente entre dos y cuatro segundos por vuelta.
La potencia máxima del superclipping se aumentó a 350 kilovatios frente a
los 250 anteriores, lo que reduce aún más el tiempo dedicado a la recarga y la
carga de trabajo del piloto en la gestión de la energía. Esto también se
aplicará en condiciones de carrera.
Asimismo, la potencia máxima disponible a través del boost (modo de potencia)
en condiciones de carrera se limita ahora a +150 kilovatios (o al nivel de
potencia actual del coche en el momento de la activación, si es superior), lo
que reduce las diferencias repentinas de rendimiento.
El uso del MGU-K (sistema que transforma la energía del frenado en energía
eléctrica e incrementa la potencia del motor) se mantiene en 350 kilovatios en
las zonas clave de aceleración (desde la salida de la curva hasta el punto de
frenada, incluidas las zonas de adelantamiento), pero se limitará a 250 en el
resto de la vuelta, según explicó la Fórmula 1. Estas medidas están diseñadas
para reducir las velocidades de aproximación excesivas, al tiempo que se
mantienen las oportunidades de adelantamiento y las características generales
de rendimiento.
Además, desarrolló un nuevo sistema de detección de salida con baja
potencia, capaz de identificar los coches con una aceleración anormalmente baja
poco después de soltar el embrague.
En tales casos, se activará un despliegue automático del MGU-K para garantizar
un nivel mínimo de aceleración y mitigar los riesgos relacionados con la salida
sin introducir ninguna ventaja deportiva.
Se está introduciendo un sistema de advertencia visual asociado, que activa
luces intermitentes (traseras y laterales) en los coches afectados para alertar
a los pilotos que les siguen.
También se implementó un reinicio del contador de energía al inicio de la
vuelta de formación para corregir una inconsistencia del sistema identificada
anteriormente.
Entre las novedades, se aumentaron las temperaturas de las mantas de
neumáticos para los compuestos intermedios, siguiendo los comentarios de los
pilotos, con el fin de mejorar el agarre inicial y su rendimiento en
condiciones de mojado.
Se reducirá el uso máximo del ERS (sistema que recupera energía cinética y
térmica para convertirla en potencia eléctrica), lo que limitará el par motor y
mejorará el control del vehículo en condiciones de baja adherencia.
Se simplificaron los sistemas de luces traseras, con señales visuales más
claras y uniformes para mejorar la visibilidad y el tiempo de reacción de los
conductores que circulan detrás en condiciones adversas.
Estas propuestas definitivas se someterán ahora a votación electrónica en el
Consejo Mundial del Deporte del Motor de la FIA, antes de su implementación
prevista.
Airbag / EFE