La actriz, modelo y cantante estadounidense Jayne Mansfield fue una estrella rutilante y un símbolo sexual internacional en los años 50 y 60 del pasado siglo.
Fue ganadora de premios en teatro y de un Globo de Oro como mejor actriz nueva en 1957, y en 1960 obtuvo su estrella en el Paseo de la Fama, en Hollywood.
Entre muchas de sus icónicas imágenes, es especialmente recordada una tomada en 1957 en un restaurante en Beverly Hills, junto a Sophia Loren. En la foto, la italiana parece atisbar —con reprobación o quizá envidia— el generoso escote de su rubia colega.
El 28 de junio de 1967, Mansfield se encontraba en Biloxi, Mississippi, para una actuación en el Gus Stevens Supper Club, un restaurante de moda del lugar por aquel entonces. Después de la medianoche, Mansfield subió a un potente Buick Electra 225 de 1966 junto a su abogado y pareja sentimental, Sam Brody, y un joven de 19 años llamado Ronald Harrison, al que el restaurante le había asignado como chofer.
En el asiento trasero iban tres de sus hijos y sus cuatro perros de raza chihuahua.
Aproximadamente a las 2:25 a. m. del 29 de junio, en la autopista US Highway 90, el automóvil chocó a más de 100 km/h contra la parte trasera de un camión con remolque que había disminuido la velocidad súbitamente.
Todos los ocupantes del asiento delantero murieron, al igual que dos de los canes. Los tres niños, que iban dormidos en la parte trasera, sufrieron heridas leves. Una de las criaturas, de solo tres años, era Mariska Hargitay, hija de Mansfield y del actor y Mister Universo Mickey Hargitay, y que abrazaría la profesión de sus padres.
En la actualidad, Mariska es famosa por interpretar a la detective Olivia Benson en las series Law & Order y Chicago Fire.
Una tragedia que cambió las normas
Jayne Mansfield murió a causa de un gravísimo traumatismo craneano, y en su momento circuló el rumor de que había sufrido decapitación. Dicha versión se vio alimentada por el estado en el que quedó el auto luego de incrustarse debajo del camión.
El caso generó conmoción en todo Estados Unidos, y desencadenó un cambio normativo: el país hizo obligatoria la colocación de barras antiempotramiento en los camiones y remolques, dispositivo de seguridad que fue bautizado como “barra Mansfield”, en homenaje a la infortunada artista.
La barra Mansfield evita que los autos se deslicen debajo de los camiones en caso de choque por detrás, y de este modo protege el habitáculo de ser “barrido” en el impacto, como sucedió en el caso de la actriz.
Tragedias en Uruguay
En nuestro país, el uso de dispositivos como las barras antiempotramiento se puso sobre la mesa en octubre pasado, cuando un joven de 25 años perdió la vida en un accidente en el cruce de las rutas 5 y 102.
Al igual que en el ya lejano caso de Jayne Mansfield, el auto se incrustó debajo del camión y la caja destrozó el espacio donde iba el infortunado automovilista.
El pasado domingo, y también en ruta 5, una mujer murió en un choque de atrás con un camión.
Normativa con lagunas
A más de dos décadas de su aprobación, las normas del Mercosur que regulan la construcción de paragolpes antiempotramiento en camiones continúan sin aplicarse por completo en Uruguay.
Así lo explicó en octubre el experto en Gestión y Dirección de la Seguridad Vial, Manuel da Fonte, en entrevista con radio Monte Carlo.
El especialista dijo que el único país del bloque que la incorporó para todos los vehículos es Brasil. En cuanto a Uruguay, solo la exige para los camiones bitrenes y tritrenes de la industria forestal.
Tampoco se exigen los dispositivos laterales, que podrían evitar que motociclistas, ciclistas o peatones terminen debajo de los camiones.
Da Fonte señaló que estas disposiciones existen desde hace 23 años, pero no han sido incorporadas de forma efectiva en el país, lo que implica una brecha en materia de seguridad vial.
También señaló que este tipo de estructuras está diseñado para evitar que, en caso de siniestro, los vehículos livianos queden por debajo de los camiones, reduciendo así la gravedad de las consecuencias.
Asimismo, remarcó que los controles actuales no alcanzan a garantizar el cumplimiento de estándares técnicos adecuados, lo que limita la efectividad de estos dispositivos.