Contenido creado por Inés Nogueiras
Literatura

Si mi voz muriera en tierra...

Recuerdo a Rafael Alberti a 10 años de su muerte

Aitana Alberti recordó el carácter polifacético de su padre, el poeta español Rafael Alberti, en una conferencia en el Centro Cultural de España en Montevideo con motivo del décimo aniversario de su muerte, que se cumple este año.

27.04.2009 21:46

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2009-04-27T21:46:00-03:00
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"Poesía y pintura eran indivisibles para él, una sola cosa", dijo la hija de Alberti en una entrevista con Efe, en la que destacó también la gran afición por la música de su padre, quien era capaz de reconocer la autoría de una obra musical "con solo escuchar unas notas".

Escritora, editora y promotora cultural, Aitana Alberti participará a partir del próximo miércoles en el IV Festival Internacional de Poesía de la Feria del Libro de Buenos Aires, ciudad en la que sus padres, el pintor y poeta Alberti y la escritora María Teresa León, vivieron casi 23 años de su exilio.

En la conferencia que ofreció en Montevideo, titulada "La nostalgia inseparable", Aitana Alberti rememoró en tono lírico sus recuerdos de infancia y juventud en torno a Buenos Aires, ciudad en la que nació, y Punta del Este, balneario donde la familia pasó varios veranos en su casa "La Gallarda".

"Venir a Uruguay era una fiesta", contó a Efe Aitana Alberti, quien subrayó "la nostalgia" que impregnó los casi 39 años que Rafael Alberti (1902-1999) y María Teresa León (1903-1988) vivieron en el exilio, con estancias en París, Buenos Aires y Roma.

La hija del autor de "Marinero en tierra" y "El adefesio" recordó cómo, a la edad de 12 años, descubrió que Rafael Alberti "no solo" era su padre, sino que "era además un gran poeta".

Fue durante un verano que la familia pasó en una quinta en las barrancas del río Paraná donde el autor andaluz compuso muchos de los poemas que pasaron a formar parte de su libro "Baladas y canciones del Paraná", uno de los preferidos de su hija.

"Yo fui una testigo doble: veía lo mismo que él en la naturaleza, las iguanas, los caballos, las vacas, etc.; y lo encontraba después transformado en un poema. Era emocionante", aseveró.

La escritora reconoce que se emancipó "a duras penas" del renombre literario de sus padres, importantes representantes de la generación del 27, y le costó "mucho" lanzar "Pupila al viento", libro de poesía que vio la luz en 1998, 43 años después de que se publicase su primer poemario, cuando ella solo contaba con 14 años.

Destacó que aún hay "mucha poesía inédita" que no quiere publicar, porque es "muy severa" consigo misma y "es muy fuerte la presencia familiar".

Por otro lado, Aitana Alberti adelantó que en junio se celebrará en La Habana, ciudad donde reside desde hace años, un congreso dedicado a su padre con motivo del décimo aniversario de su muerte, ocurrida el 28 de octubre de 1999 en su casa de El Puerto de Santa María (Cádiz), ciudad donde nació y pasó sus últimos años.

En el marco de este congreso la escritora presentará el libro "La arboleda perdida", que contendrá parte de los artículos que publicó en una sección homónima del periódico español ABC entre 1993 y 1997.

Aitana Alberti señaló que, con motivo del homenaje a su padre, se publicará también una tercera edición de su antología de poesía amorosa "El amor y los ángeles".

Fuente: EFE


Marinero en tierra

... Y ya estarán los esteros
rezumando azul de mar.
¡Dejadme ser, salineros,
granito del salinar!
¡Qué bien, a la madrugada,
correr en las vagonetas,
llenas de nieve salada,
hacia las blancas casetas!
¡Dejo de ser marinero,
madre, por ser salinero!

*

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!


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Paraíso perdido

A través de los siglos,
por la nada del mundo,
yo, sin sueño, buscándote.
Tras de mí, imperceptible,
sin rozarme los hombros,
mi ángel muerto, vigía.
"¿Adónde el Paraíso,
sombra, tú que has estado?"
Pregunta con silencio.
Ciudades sin respuesta,
ríos sin habla, cumbres
sin ecos, mares mudos.
Nadie lo sabe. Hombres
fijos, de pie, a la orilla
parada de las tumbas,
me ignoran. Aves tristes,
cantos petrificados,
en éxtasis el rumbo,
ciegas. No saben nada.
Sin sol, vientos antiguos,
inertes, en las leguas
por andar, levantándose
calcinados, cayéndose
de espaldas, poco dicen.
Diluidos, sin forma
la verdad que en sí ocultan,
huyen de mí los cielos.
Ya en el fin de la tierra,
sobre el último filo,
resbalando los ojos,
muerta en mí la esperanza,
ese pórtico verde
busco en las negras simas.
¡Oh boquete de sombras!
¡Hervidero del mundo!
¡Qué confusión de siglos!
¡Atrás, atrás!¡Qué espanto
de tinieblas sin voces!
¡Qué perdida mi alma!
"Ángel muerto, despierta.
¿Dónde estás? Ilumina
con tu rayo el retorno."
Silencio. Más silencio.
Imóviles los pulsos
del sinfín de la noche.
¡Paraíso Perdido!
Perdido por buscarte,
yo, sin luz para siempre.