(Por RKorson)
Comentarios, acotaciones, acusaciones que todos hemos escuchado o dicho en los últimos tiempos. En el ómnibus, en el trabajo, con los amigos. Todos ya tenemos nuestra opinión formada sobre La Pasión de Cristo, el filme de la (ex?) estrella de Hollywood, Mel Gibson. Todos tenemos algo que decir.
Hubo un tiempo en que se torturaba, mutilaba y finalmente mataba a la gente por creer en otra religión a la dominante o simplemente por no tener ninguna creencia. En nombre de Dios se quemaron a unos cuantos mortales. En nombre de la religión se sigue matando gente.
Objetivo 1- El de conmover a la platea con el sufrimiento de Jesús. Así como el hijo de Dios recibió las agresiones para con ello soportar todo el dolor del mundo, Gibson traslada a cada uno en la sala del cine, el mismo pesar.
¿Está justificada tanta sangre y violencia en la cinta? Y... desde ese punto de vista sí. Por otra parte, ¿alguien duda que los procesos de aleccionamiento eran tan crueles? Sin ir muy lejos, hasta el día de hoy se sigue lapidando a las personas por los pecados más insignificantes, como por ejemplo, tener un hijo sin esposo.
Objetivo 2- Retratar de manera contundente la importancia de Jesús en un contexto histórico donde proliferaban los falsos Mesías. Mostrar el carisma y el poder de convicción de un hombre que se opuso a los viejos estamentos, desde la misma religión en la cual nació.
Aquí es donde largamente el director falla. Muestra las últimas 12 horas de vida del personaje, abordando en flashbacks momentos claves en la cristianización. Un encuentro con su madre, las lágrimas de Magdalena a los pies del Señor, las piedras arrojadas por los fariseos: Judas, Juan, Mateo y la última cena. Están los momentos que deben estar, pero presentados como estampitas de bolsillo. Como láminas sin profundidad emocional ni simbólica. Apenas la imagen.
Entonces el primer objetivo, que sí estaba cumplido, se desmerece por la ausencia del segundo y en consecuencia todo parece de corte sensacionalista. Todo tiende a trasformarse en un proceso de adoctrinamiento moral.
Desde un punto de vista netamente cinematográfico, olvidando lo histórico-religioso, se trata de un filme correcto que construye la narrativa en forma lineal, con pasajes de recuerdos del protagonista en pos de una mayor dinámica del relato.
Prima el realismo por delante de lo místico -que no está ausente-. La buena fotografía transmite la angustia buscada y los diálogos en latín y en arameo dan más autenticidad a la historia.
Dijo un amigo crítico a la salida del cine ''es la película mainstream más gore que vi en mi vida''. Es que en La Pasión de Cristo corre más sangre que en las sagas de Viernes 13 y Chucky juntas, y todo el vital elemento se desprende de un solo hombre.
Al final, Mel Gibson, se salió con la suya y logró que todos hablaran de su película y del tema en cuestión. De paso recaudó unos cuantos millones, como para ir pensando en la puesta en escena de los Apóstoles.
Por unas semanas la Cruz tuvo más presencia mediática que las iglesias que ofrecen jabones milagrosos y bendiciones a crédito y eso no es poco. Alabado sea el señor...Gibson.
Gibson en el nombre del padre
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