Literatura

Memorias del calabozo II

Jorge Peirano escribe un libro

Jorge Peirano Basso, miembro más joven de la familia procesada durante la crisis bancaria de 2002, se apresta a publicar un libro donde da su punto de vista de los hechos. Para hacerlo, la obra se remonta a la década de los '60 y la posterior dictadura militar.
30.03.2009 11:27
2009-03-30T11:27:00
"Es la vida" se llamará el libro autobiográfico escrito por Jorge Peirano Basso que -editado por el Grupo Planeta- estará en el mercado en las próximas horas. Su lanzamiento será coincidiendo con los cinco años del fallecimiento del padre del autor, Jorge Peirano.

"Esta es mi propia historia, contada como yo la he vivido. Es mi visión de hechos que tuvieron un impacto muy fuerte en mi familia, pero que sólo se entienden a la luz de acontecimientos que se remontan cuatro décadas atrás y que, por tanto, muy pocos conocen o recuerdan", expresa el autor en la presentación del libro de próxima aparición, según crónica de Alejandro Nogueira publicada por El País.

La obra aborda los hechos recientes y de público conocimiento, que dieron con el autor y sus hermanos y padre en prisión, así como los "cinco años, cuatro meses y cinco días" allí transcurridos.

Pero más allá de los acontecimientos de principios de siglo, el libro se remonta a la década de 1960, relatando el desempeño en política y economía del fallecido Jorge Peirano Facio, quien fuera Ministro de Industria y Comercio, ocupando luego la cartera de Relaciones y Exteriores.

Según explica el autor de "En la vida", la intervención del Banco Mercantil- institución fundada por su bisabuelo- durante el gobierno de Pacheco Areco, se debió a motivos políticos. "En la campaña electoral, la oposición atacaba al gobierno que él integró porque había tenido ministros `banqueros y oligarcas` en sus filas, a quienes acusaban con dureza de actuar en beneficio de sus intereses y de su clase social", expone en su libro, agregando que "como respuesta, seis meses antes de las elecciones, el Presidente Pacheco, sin causa que lo justificara, intervino el Banco Mercantil del Río de la Plata".

Dicha intervención culminó con los directores del banco en prisión, merced a la misma normativa que en 2003 se aplicó a la nueva generación Peirano.

Entiende asimismo que la intervención bancaria de 2002 fue injustificada, y decidida por "prácticamente los mismos actores políticos y sociales de la década del `60 y principios del `70 que, bregando por sus ideas y posiciones, en el 2004 se jugaban todo en una contienda electoral decisiva para unos y otros, después de una crisis económica y social devastadora".

Recuerda también el arresto de su padre durante la dictadura militar, circunstancia en la que sufrió tortura y permaneció 39 días en paradero desconocido, para ser sometido luego a seis meses de presidio. "Había sido puesto en prisión porque un sector de las fuerzas armadas intentaba buscar justificativos mediáticos para el golpe de estado, llevando a la cárcel a quien ellos veían como miembro relevante de `la oligarquía`, para posicionarse en su lucha interna por el poder, en la nueva etapa de gobierno de facto que se iniciaba en el país" detalla.


Respecto a su propio caso y el de su hermanos, Jorge Peirano expresa que al presentarse una nueva y severa crisis financiera en 2001 y 2002, "no fue difícil encontrar al `culpable`. Estaba al alcance de la mano: un grupo empresarial regional fundado por uruguayos, que operaba también en Uruguay, un país en el que la actividad empresarial privada era mirada por muchos con recelo", señalando también que los ya mencionados antecedentes del Banco Mercantil tuvo también su peso.

Peirano entiende que su familia y su grupo económico padecieron "un verdadero linchamiento mediático, político, judicial, salvaje y despiadado". Realata asimismo "amenazas telefónicas y verbales, agresiones de palabra y de hecho, `escraches`, pintadas en los domicilios de los procesados y de sus familias: padres, hermanas, hermanos, primos, tíos; caravanas de autos, manifestaciones, leyendas difamatorias en las calles de toda la ciudad, que permanecieron durante años como expresión del espanto, la locura de un momento de la Historia. Era la manipulación de la desgracia ajena, que lanzaba a los damnificados una y otra vez contra la nada y la desesperanza", lamentando la ausencia total de espacios y oportunidades donde ofrecer su punto de vista y el de su familia.

A entender del autor, su caso sufrió un flagrante "prejuzgamiento" recordando que "antes de que tuviéramos acusación fiscal, el Poder Ejecutivo nos condenó a través de declaraciones públicas del Presidente (Tabaré Vázquez), el 17 de marzo de 2005, y del ministro del Interior (José Díaz), quien entre otras afirmaciones dijo que `los Peirano cometieron graves delitos equiparables al atentado a la Constitución con una pena mínima de diez años".

Según Jorge Peirano, estos dichos ejercieron influencia sobre la Suprema Corte, institución que "rechazó el recurso de excarcelación recogiendo los conceptos empleados días antes desde el Poder Ejecutivo".

Además de brindar su versión respecto al caso y el modo como fue abordado por la Justicia, el libro relata también vivencias de su estancia en prisión, primero en Cárcel Central y luego en el establecimiento penitenciario rural, "La Granja". Respecto a ese último sitio de reclusión, Jorge Peirano recuerda "las paredes de los calabozos estaban manchadas con materia fecal, con sangre de mosquitos, con frases escritas por personas que habían pasado por allí: insultos, dibujos, leyendas".

Posteriormente, el autor responde a una pregunta que le fura formulada: "¿Qué le dirías a quienes sienten o piensan que les has hecho sufrir, que los has lastimado y perjudicado, incluso a veces de modo irreparable?".

A dicha interrogante, el empresario responde "que les pediría perdón de todo corazón por el mal que hubiera podido causarles, aunque hubiera sido involuntariamente. También les diría que perdonar agranda el corazón, aunque cuesta y supone fatiga intentarlo una y otra vez; que ser perdonado también agranda el corazón. (…) En ese sufrimiento y en ese dolor, en ese perdonar y ser perdonados, se esconde la energía para cambiar el mundo".