Contenido creado por Martín Otheguy
Entrevistas
Las anécdotas de un Gran Hermano

Entrevista a Marcos Gorbán y Silvina Acosta

El sábado 20 de marzo está previsto que "Anecdotario" comience a emitirse por canal 4, un programa producido por OZ Media y con la conducción de Yamandú Cardozo. Se trata de un formato de Marcos Gorbán, el productor de Gran Hermano argentino. Sobre el programa dialogamos con él y su pareja, Silvana Acosta.

12.03.2010 10:01

Lectura: 16'

2010-03-12T10:01:00-03:00
Compartir en

El formato de "Anecdotario" es de Marcos Gorbán, conocido regionalmente por ser el productor de la versión argentina de "Gran Hermano". Él y su pareja, Silvina Acosta, estuvieron recientemente por Montevideo afinando los detalles contractuales y de conducción del periodístico que saldrá por Canal 4.

En un hotel céntrico, Montevideo Portal se reunió, en un gris domingo de febrero, con los responsables porteños de este proyecto auténticamente rioplatense. Cada respuesta se transforma inevitablemente en una anécdota, como para reafirmar el concepto de Gorbán de que es "el típico que pasa contando" historias. De las diferencias y similitudes entre "Anecdotario" y "Gran Hermano", del camino de la televisión actual y hasta del carnaval uruguayo conversamos con Acosta y Gorbán.

¿Qué es "Anecdotario"?

Marcos Gorbán (MG) - "Anecdotario" es un formato mío que se hizo en Buenos Aires para el canal de cable "Canal A" y le fue muy bien, con dos temporadas muy exitosas, conducido por Deborah Pérez Volpin. Yo trabajé en Montevideo haciendo "La mesa de Andrea", como parte de las cámaras ocultas de "Video Match" -y de ahí me llevé a todos los uruguayos: Álvaro Navia, Sebastián Almada y Félix Castro-. Como me había quedado con ganas de trabajar en Montevideo, hablando con el gerente de programación de canal 4, Oscar Gatti, salió el tema de "Anecdotario" y la propuesta de hacerlo acá. Me contacté con los chicos de Oz, con los que ya habíamos trabajado y había una muy buena onda y fundamentalmente una cosa de piel y de sensibilidad que me encantaba y nos pusimos a trabajar juntos. Ellos propusieron a Yamandú (Cardozo), yo no lo conocía pero me encantó.

Silvina Acosta (SA) - Mandaron un piloto, lo vimos y quedamos encantados tanto con Yamandú como con la realización de ellos que fue una sorpresa.

MG - A partir de ese piloto instrumentamos varias cosas: lo primero, la confirmación del trabajo con Oz, lo segundo, conocer a Yamandú. Salimos por la noche al tablado del Sporting y quedamos fascinados con la "Catalina"... si faltaba algo, era eso. Y ahí es donde entra Silvina, porque por un lado, diagnosticando el piloto vimos un programa que tiene un conductor que a pesar de que dice que no es periodista y que no sabe preguntar, miente estupendamente o realmente no se da cuenta de la capacidad que tiene. Es un tremendo escuchador, un notable transporte entre el entrevistado y la gente.

SA - Es un gran creador de climas, muy mágico, eso que hace es maravilloso, tiene una enorme capacidad de comunicarse con la gente.

MG - Pero le falta training, le falta todavía comunicarse con una cámara. Para eso está Silvina, no solo en su calidad de directora de casting de cine, televisión y publicidad, sino para ayudarlo a ultimar los detalles. Porque la verdad es que la realización que hicieron los chicos, la terminación del programa y el trabajo de fotografía es tan exquisito -hecho en Alta Definición- que estos detalles con Yamandú son lo único que le faltaba.

SA - Aparte de ser la esposa de Marcos también soy actriz -acabo de terminar la tira "Botineras"- trabajo haciendo coachings a actores y conductores.

MG - Después de esto vamos a seguir trabajando desde Buenos Aires y por supuesto que vamos a encontrar alguna excusa, alguna mentira, para venir a Montevideo todos los meses porque nos gusta la ciudad, la comida, trabajar con Oz.

¿Cuáles fueron las carencias que vieron en Yamandú? ¿Qué le falta?

SA - Le falta creérsela un poco. Es una persona muy sensible, muy sencilla y muy humilde. No se trata de soberbia, sino de creerse lo fácil que es para él comunicarse con la gente. Lo que pasa es que él está acostumbrado a estar arriba de un escenario con la contención de un grupo como es la murga, teniendo al espectador allí en frente, que si no le gusta lo que está escuchando se va a notar rápidamente por la cara que pone y eso a Yamandú le da como una cierta seguridad. La inseguridad parte de la cámara, que lo asusta. Todo es fácilmente corregible, se arregla con un poco de gimnasia, de entrenamiento que ayuda a romper esa distancia que uno tiene con la cámara. Es una distancia que con el entrevistado no la tiene, ahí yo siento que no tengo nada que hacer porque él lo hace solo y realmente es un creador de climas notable. Se le nota la escucha verdadera, no hace que escucha: se emociona, se entusiasma y le da una enorme curiosidad saber cómo termina esa anécdota. Lo que tiene también este programa es una profunda identificación de todos los que participamos en la elaboración y de los espectadores. Con cada persona que hablamos, que le contamos de este programa, siempre terminamos de la misma manera, cada uno contando una anécdota y empieza a suceder una especie de programa en vivo. La anécdota es un lugar tan vivo que nos remite a algo tan agradable que nos incluye a todos.

¿Así nació la idea?

MG - Así mismo. Cuando vos te encontrás con gente que querés, primero te pasás las noticias y después te reunís o alrededor de una guitarra o alrededor de las anécdotas. Como no sabemos tocar la guitarra... empezamos con el "che, viste lo que le pasó a Fulano", "te enteraste de...", "ah, y a mí me pasó...". Además las anécdotas son en sí mismas historias que se abren, se cierran y generan otras historias que dan cabida a otras, se van hilvanando. Este programa habla de las cosas que nos pasan a todos: los miedos, las alegrías, las sensibilidades, los fanatismos, los papelones. Además acá lo que sucede es que todos los invitados dejan las armas afuera, acá viene el político pero no viene a hablar de política, viene el deportista pero no viene a hablar de su deporte, sino que hablan de los miedos que sienten cuando tienen que dar un discurso, cuando patean un penal, en definitiva la parte de la persona.

Marcos, vos sos el productor de "Gran Hermano", un programa que parece estar lejos de éste, que es más mínimo, de gente que habla en primera persona, sin la parafernalia del reality show. ¿Cuáles son las coincidencias y diferencias entre ambos?

MG - En los dos casos se cuentan historias de gente común. En uno están encerrados dentro de una casa, en el otro pueden estar arriba de un escenario o ejerciendo la presidencia de la República pero el tipo te va a contar qué sintió el día que decidió ser el candidato o el momento en que debutó en teatro. En uno lo estás viendo en directo, en el otro te lo está contando cuando ya pasó. Pero las narraciones son las mismas. En ninguna hay mucho misterio, en ninguna el autor tejió las redes de la historia para generar más suspenso, sino que se dieron naturalmente, en un caso se vive y en el otro se relata. Todas son historias mínimas, todas hablan de la grandeza de la persona.

Pero la relación es distinta, nos comportamos de otra forma cuando estamos expuestos a las cámaras...

MG - Absolutamente. También hay otras diferencias y coincidencias: en una y otra el protagonista hace o dice lo que quiere y lo que no quiere no se muestra. Si yo en mi intimidad mastico mesas y resisto mi vicio, en el "Gran hermano" nadie lo va a saber y en "Anecdotario" tampoco. Hay un lugar de la persona que se preserva y siempre se muestra lo que quiere y lo que no quiere no se mostrará nunca. Podemos seguir buscando diferencias y coincidencias pero siempre hablamos de distintas maneras de contar historias. Hay distintos abordajes, diferentes públicos, diferentes horarios y estructuras; hablamos de distintos recursos narrativos.

¿Cuándo y por qué surge esta idea de "Anecdotario"?

MG - Hace como 10 o 12 años. Fue antes de hacer "Gran hermano" y en realidad nació por accidente. Armé el formato, lo registré, lo pulí y en una de las tantas reuniones de amigos en que nos contamos anécdotas le dije a un amigo la idea que tenía para hacer este programa. Este amigo, que tiene una productora, viene dos años después y me dice que estaba buscando un programa para el Canal A y que ninguna de las cosas que le presentaron le convenció y me dice "el que más me gusta es ese que vos me contaste, ¿me lo vendés?", y le dije "no te lo vendo, te lo doy". El día que lo vi al aire por primera vez y leí en los créditos "Formato e idea Marcos Gorbán" me pasó una cosa en el corazón que me llenó de orgullo.

¿Fuiste invitado alguna vez al programa?

MG - ¡Sabés que no! Lo peor de todo es que mis amigos no me soportan porque soy el típico tipo que pasa contando anécdotas, lo hablaba con Yamandú y a él le pasa lo mismo. Y nos confesamos el hecho de que el contador suele "embellecer" algunas anécdotas: te caíste de dos escalones y decís seis para que parezca más espectacular. Es como el pescador y el tamaño de lo que pescó.

¿Cuáles son tus influencias de la tradición oral? Porque en definitiva de eso se trata...

MG - A mí me gusta contar historias, sea en "Gran Hermano", sea en "Operación Triunfo", sea en "Talento Argentino" y hasta cuando le cuento historias inventadas a mis hijos -aunque ya no lo hago porque están grandes- me gusta el feedback, el retorno de estos cuentos.

¿La televisión es una excusa para esa necesidad pero podría haber sido otra?

MG - Yo soy periodista de profesión; lo que me gustaba de eso era el relato, la investigación. En un momento, cuando trabajaba en el diario "Clarín" -a principios de los 90- me metí a hacer un símil de las cámaras ocultas periodísticas. No me salió en tono denuncia, me salió en tono de humor, entonces terminé haciendo notas sobre un campo nudista en Buenos Aires, en un club de strippers, en otro de marinero en un buque pesquero. Y de hacer ese tipo de notas y de contar cómo se vivían esas cosas, me convocan de la televisión por cómo yo escribía. Después, todo lo que vino fue una búsqueda de cómo contar historias y cómo potenciarlas.

Y "Pura coincidencia", el libro que escribiste, imagino que va por el mismo camino

MG - Es "Anecdotario" en versión libro. Son relatos de ficción con rasgos de la realidad, por eso lo del título, pero... cuando yo sea grande quiero ser escritor.

¿Qué pasa con "Gran Hermano" hoy? ¿Qué pasa con el padre de los realitys, el que cambió la televisión para siempre? ¿Descansando para volver?

MG - No es la misma respuesta a nivel mundial. En España están haciendo la versión 11, en Italia están haciendo con muchísimo éxito la versión 12. En otros países no se preguntan si va a continuar o va a desaparecer: la versión siete es un fracaso, la ocho es un éxito. Cada uno depende de sí mismo. En Argentina se está reformulando y se está buscando a sí mismo. Creo que después del "Gran Hermano" de 2007, fue tan potente, tan abierto lo que se discutía, lo que se ponía en la mesa de discusión, todo el fenómeno mediático que generó, que cuando terminó, se continuó jugando al "Gran Hermano" sin la casa.

¿Cómo es eso?

MG - Si vos mirás hoy gran parte de los programas de espectáculos y chimentos de Argentina juegan a "Gran Hermano", solo que en lugar de una casa usan el teatro de revista, amplifican, rebotan, buscan la discusión. En consecuencia, yo creo que el show en su formato está buscando reformularse para superar eso a lo que ya están todos jugando.

Las plataformas de comunicación como "Facebook" y "Twitter" ¿son la extensión natural del "Gran Hermano"?

MG - Sí, sí, absolutamente. El formidable semiólogo Eliseo Verón, cuando analiza el fenómeno del "Gran Hermano" en 2001, dice que este fenómeno solo se entiende en una sociedad que tiene internet, mensaje de texto y que tiende a la globalización en los medios de comunicación; lo que está diciendo es exactamente eso, que una cosa no se explica sin la otra. El fenómeno "reality show" -más allá de "Gran Hermano"- es el público, como protagonista de las historias, como elaborador de mensajes. Antes los protagonistas eran los periodistas y los actores. Desde este nuevo formato los protagonistas son la gente común, se empiezan a contar sus historias, sin Superman, sin asesinar a nadie. Es la realidad que se impone y la televisión que trata de interpretarla y transformarla en un producto de emisión.

¿Todo es una suerte de "Gran Hermano", una suerte de "Truman Show"?

MG - No sé si vas a estar espiando todo el tiempo, mirá (Gorbán señala una cámara de seguridad del hotel) de hecho ahí tenemos una cámara y no lo notamos, estamos saliendo en vivo en algún lugar. Esto es una realidad social que se está imponiendo con las tecnologías, que nos guste o no nos guste es inexorable, es así. Yo soy profesor en la Universidad -doy Televisión dentro de la carrera de Comunicación- y estoy viviendo hace siete años fenómenos absolutamente nuevos, como que el 70% de los alumnos toma nota en una notebook en un aula con wi-fi.

¿Entonces "Gran Hermano" pasa a ser uno más dentro de y no más la revolución?

MG - Fue el formato que sacudió la pantalla. Mirá, en 1990 Marcelo Tinelli fue el primer tipo que condujo sin corbata en el Río de la Plata y fue un sacudón. Diez años después lo que sacudió fue "Gran Hermano" y hoy el "Reality" es el formato que domina, hoy en el mundo debe haber 300, 400 diferentes realitys que no conocemos. Es una nueva manera de contar.

¿Y cómo entonces no encuentra "Gran Hermano" un lugar en la programación del Río de la Plata, siendo todo un Gran Hermano?

MG - Porque en este momento estamos buscando la manera de renovarlo para que no sea una repetición de lo que ya hicimos. Porque además, no es que "Gran Hermano" se repita a sí mismo, sino que toda la televisión está repitiendo lo que ya hicimos en ese show.

¿El éxito de cada temporada depende de qué personajes estén dentro?

MG - Obviamente, eso es el casting, pero es sólo el 30%. Elegimos a uno porque es muy sagaz, un estratega que los va a volver locos y ponemos a una mina que es una yegua y entraron y se enamoraron, se embobaron los dos y se quedaron abrazados 14 días y todo lo previsto no sucedió. Eso es lo que pasa siempre, porque somos personas.

¿Qué estás haciendo ahora en televisión?

Un programa de entretenimientos que conduce Marley, que regala premios, juegos con inflables.

¿La televisión funciona como con ciclos? Ahora están de moda los juegos de entretenimientos, antes la ficción, antes el humor...

MG - Hay momentos en que la gente tiene ganas de ver un culebrón tradicional y otros en que quieren ver más ficción con compromiso social. Tiene que ver con lo que nos pasa como sociedad, con la política, cómo estamos con el laburo.

¿Pero cómo te das cuenta vos como productor para ir un paso adelante?

MG - Si me diera cuenta un paso antes soy millonario. Uno tiene intuiciones, tiene experiencia y después tiene aciertos y desaciertos. El equilibrio es el que nos mantiene acá, si fuera un desequilibrio negativo no estaría acá y para el lado positivo tampoco estaría acá.

¿Para qué lado ves que se está moviendo la televisión argentina?

MG - Creo que es un año de transición este 2010 en todo sentido, por ejemplo en Telefé acaban de cambiar las autoridades y el rumbo inmediato es el mismo pero después se van a hacer nuevas búsquedas porque es lógico. Además este es un año con Mundial de fútbol y eso es clave para toda la programación.

En televisión abierta "Anecdotario" aún no salió, acá en canal 4 va a ser la primera experiencia. ¿Esto sirve también como un medidor para saber si puede andar en tv abierta?

MG - Sí, sí claro, pensando en el futuro.

En el pasado reciente se ha hablado entre la gente del negocio de hacer de la televisión uruguaya un lugar de prueba para los productos masivos de exportación, por una cuestión de costos y de tamaño. ¿Cómo lo ves?

MG - No lo veo así, creo que la televisión uruguaya está llena de profesionales talentosos y capacitados y que todavía el potencial está en las ganas de hacer televisión y creo también que se traen profesionales de otros países para ayudar a dar el impulso a proyectos que todavía están costando salir. No es este un lugar de mano de obra barata ni de proyectos más baratos, los costos son prácticamente los mismos y te diría que Uruguay en algunas cosas es más caro. Sí te digo -y es a cuenta personal- que acá trabajar es más placentero, menos salvaje. Humanamente a mí me divierte mucho. No es la primera vez que trabajo acá, vengo a dar clases todos los años a la ORT y vengo solo por una cuestión de que me gusta estar acá.

Antes hablaban de que habían visto a "Agarrate Catalina", ¿ya habían visto murgas?

SA - No. Fuimos al Sporting y nos encantó, nos pareció muy inteligente la propuesta de "la Catalina", todas sus letras a mí me partieron la cabeza, de hecho nos matan a los argentinos pero con todo el peso de la razón. Nos divertimos muchísimo, lo disfrutamos mucho.

¿Y el folclore? ¿La gente, el chorizo al pan, la tortafrita?

MG - Cuando entramos nos sentimos que estábamos llegando a ese espacio que los argentinos perdimos.

SA - No es desconocido, es añorado en todo caso.

MG - Ustedes pudieron conservar lo que nosotros perdimos. Está buenísimo que venga la computadora, el wi-fi, lo necesitamos, está genial. Nosotros no deberíamos haber perdido aquello que ustedes conservan: este calor de barrio. Creo que es lo que venimos a buscar a Uruguay cuando añoro aquel Buenos Aires.

¿Venir para buscarse?

MG y SA- Claro.

Por Ernesto Muniz



%%JS_BOTTOM+{ }JS_BOTTO M%%