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Abadón, nada para agregar

Entrevista a Claudio Fantini, a propósito de su libro "Abadón"

Fantini: “Desde afuera lo que se ve es como una cátedra del Frente Amplio. En Argentina es muy difícil imaginar a un partido formando un tribunal que va a investigar y a juzgar la conducta de un vicepresidente”.

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2017-09-16T11:50:00
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El periodista y escritor argentino Claudio Fantini estuvo en Uruguay para presentar su último trabajo Abadón, un libro donde literalmente analiza el mundo.

Compartimos parte de la charla con Canal M.

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¿Por qué Abadón?

Abadón es un monstruo bíblico que de algún modo representa a las formas de aquel inmisericorde Dios del Antiguo Testamento para castigar a la especie humana. Yo cito en la introducción, casi como un homenaje a Ernesto Sábato, cuya trilogía de novelas tuvo la tercera, que se llamó Abadón el exterminador. Fue la más apocalíptica de las novelas de Sábato. Además de una gran admiración por Sábato tengo un inmenso afecto, casi agradecido por lo que él ha significado. Esa admiración, respeto y agradecimiento, tiene que ver con que, entre otras cosas, además de su talento como escritor y su inmensa inteligencia, como teniendo una mirada escéptica sobre la condición humana, sobre el hombre y sobre la historia, es un humanista y nunca dejó de serlo.

Yo percibo una situación apocalíptica en este momento tan particular de la historia del mundo. Este libro habla, o intenta retratar y analizar este momento particular de la historia del mundo, que está ensombrecido por una sensación de apocalipsis, y de algún modo caracterizada por sociedades que se resquebrajan, se producen fracturas profundas. Y en esas fracturas hay liderazgos demagógicos que inoculan odio político, y en ellas se engendran liderazgos más demagógicos y a veces hasta monstruosos.


Corea del Norte, a la que llamás el "kamikaze nuclear" parece seguir subiendo la apuesta.

Me da la impresión de que lo que ocurrió después que el libro estuvo en la calle, en todos los ámbitos, confirman lo que está allí planteado. En el caso de Corea del Norte, lo que describo es a eso que históricamente se lo llamaba "reino Ermitaño" deriva el régimen que se crea al norte del paralelo 38 que genera Kim - il sung y que va a ser continuado en una extraña dinastía comunista por el hijo Kim Jong - il y ahora por el hijo del hijo o sea Kim Jong - un, y muestra que la particularidad del régimen es agudizar su peligrosidad.

Porque en definitiva Kim - il sung y luego su hijo, si uno saca aquella aventura militar que derivó en la guerra de tres años, siempre que se generaba un pico de tensión por cuestiones militares la provocaba Corea del Norte y era para buscar una mesa de negociación. Entonces, generaban picos de tensión y en la mesa de negociación bajaban la tensión militar. No parece ser el caso de Kim Jong - un, esta vez se llegó hasta la bomba H, es decir la bomba termonuclear. Y lo que se ve es una decisión por parte de Kim Jong - un, a que su régimen sea aceptado como una hiper potencia nuclear y ser tratado como tal, y lo hace desembozadamente, tomando de rehén a sus vecinos más inmediatos, o sea Corea del Sur y Japón, países a los que podría borrar del mapa. Entonces se entra en una oscuridad aún mayor a las densas sombras que habían existido desde la década del 50 en adelante.


Fuiste de los primeros en llamar dictadura a Venezuela con la que sos extremadamente crítico, y también destacás valores de otros dirigentes de izquierda de la región como Evo Morales o Rafael Correa.

Mi forma de analizar es ver una diferencia que ni las ideologizaciones de izquierda ni las ideologizaciones de derecha ven. Creo que es muy diferente Evo Morales gobernando, una cosa es el discurso y otra cosa es el manejo de la economía. Lo mismo Rafael Correa. Otra muy diferente es Maduro. Incluso diría: una cosa es gobernando, sobre todo en lo económico Daniel Ortega, y otra cosa es el discurso que tiene y la alianza bolivariana. Lo mismo Lula y Dilma Rousseff. Incluso Evo Morales tiene un ministro de Economía desde el primer día, maneja la economía muy bien. A esto no se lo quiere reconocer la derecha y a esto no lo quiere percibir la izquierda. La izquierda compra el verso de Nicolás Maduro de que tiene la economía como la tiene por una guerra económica que le hacen las oligarquías. Yo le preguntaría ¿y por qué no le hicieron esa guerra a Evo Morales, o a Correa o a Ortega? Porque no hay guerra económica. El capitalismo convive con los gobiernos y no le importa qué discurso tiene.

Lo que veo y explico en este libro es que hay tres etapas en Venezuela. Las tres son autoritarias pero la diferencia de grado es oceánica. A Chávez lo describo como el liderazgo mayoritarista hegemónico. El mayoritarismo hegemónico es un tipo de liderazgo que está dentro de lo que defino como cultura autoritaria porque es prepotente, y porque a la oposición la trata como disidencia, la acosa, la fumiga de anatemas y la condena a una existencia asediada por las masas que la deben despreciar por ser proimperalista, oligarca, etc. Pero este liderazgo tiene el apoyo de las mayorías, por eso Chávez, cuando dictó una constitución en el 99, preservaba lo básico del constitucionalismo liberal. Entonces tiene división de poderes, tiene sistema electoral, tiene pluralismo. No cambió nada de eso. Cuando la oposición complementó lo requisitos para hacer un referéndum revocatorio, Chávez lo dio.

Con Maduro se pasa del mayoritarismo hegemónico a la dictadura. Porque Maduro pierde el apoyo de la mayoría. Incluso creo que es bastante ínfima la porción de la población que lo apoya, porque ha sido exageradamente malo su gobierno. Yo lo defino como una ineptocracia. Un gobierno de ineptos. Ni la guerra económica esa existe y tampoco explican la caída de los precios del petróleo. Eso explica el viento de cola que tuvo Chávez. Ahora si es la caída de los precios del petróleo la que explican tanto desastre ¿Por qué no pasó en Arabia Saudita, en Qatar, en Dubai o en Azerbayán? Hay países petroleros que no tienen las reservas más grandes del mundo como la tiene Venezuela. Además, por ejemplo, los países árabes tienen petróleo en el subsuelo y en la superficie no tienen nada. Venezuela tiene petróleo en el subsuelo y en la superficie tiene un paraíso caribeño. No hay ninguna justificación para semejante desastre, salvo entender una ineptocracia que se ha corrompido y envilecido haciendo negocios con el narcotráfico, traficando combustible de Pdvsa. El régimen es rico, el Estado está quebrado, la sociedad está empobrecida. Pero el régimen es rico y compra influencias, compra complicidades, compra impunidad en toda Latinoamérica. Antonini Wilson debe haber miles recorriendo el mundo, poniendo dinero, financiando campañas por debajo de la mesa y eso explica muchas complicidades. Del mayoritarismo hegemónico se pasó a la dictadura y a hora está tratando pasar al totalitarismo. El totalitarismo es la dictadura absoluta. Ahí ya no ha represión visible. La gente no alcanza a salir.


¿Como las dictaduras en América Latina?

Peor. Porque los totalitarismos son dictaduras absolutas y en América Latina no todas llegaron a ser totalitarismo. Muchas fueron incluso más criminales que los totalitarismos. La peor de todas fue la de Argentina. Fue una dictadura inmensamente criminal que perpetró un extermino masivo y sistemático. Hablamos de la dictadura argentina y enseguida pensamos en los desaparecidos y salta el tema de Santiago Maldonado. Un desaparecido en democracia que parece estar actualmente politizado.

Creo es un caso monstruoso. Tengo la impresión de que es un flor de pibe, un muchacho bueno, casi que de rebote termina siendo la víctima. No era un militante, ni siquiera un activista de larga data en el mundo mapuche. Mi posición personal es que a esta altura no se puede descartar nada. Mucho menos la Gendarmería. En todo caso lo que veo y escribí hace poco en La voz del Interior, en ese sentido creo que acá está lo valioso y lo repugnante. Lo valioso a partir de la desaparición de Santiago Maldonado es la reacción de la sociedad argentina. La sociedad se da cuenta que es un hecho de una magnitud impresionante, llega a calibrar la gravedad y sale y lo manifiesta.

Fantini opina sobre el caso de Santiago Maldonado

Lo triste, lo opaco, lo denigrante es lo que uno ve desde el lado del gobierno y desde una parte de la oposición, concretamente el kirchnerismo. En el caso del presidente Macri, uno ve una falta de reacción, una falta de calibrar la gravedad de los acontecimientos. Es el problema de quien, en vez de estar rodeado de estadistas, de gente con conocimiento histórico, se guía por coachings, por gurúes de la publicidad, que le dicen cómo mover las manos para hablar pero no cómo entender la historia y cómo pararse ante los sucesos trágicos. Macri no sabe manejar esos temas. Me pareció lamentable Patricia Burlich, que en vez de actuar como ministra del Gobierno actuó más como jefa de Gendarmería. Que se entiende que la Gendarmería está ayudando en su mayor logro que es la lucha contra el narcotráfico. En los últimos 20 años no se tocaba.


Están estas pequeñeces del gobierno y está la miseria que muestra el kirchnerismo. Salieron a agarrar a ese pibe para tirárselo por la cabeza a Macri y tratar de corroborar una afirmación descabellada: que Macri es la continuación de Videla.  No soy macrista, no siento particular admiración por Macri, pero no me hace falta eso para ver el nivel de estupidez, la imbecilidad que implica esta afirmación. Llegan al punto de que, recién producida la tragedia, la salen a buscar para usarla. El uso obsceno de Santiago Maldonado para jugar políticamente con él para lastimar políticamente al gobierno es parte de las miserias. Y pongo un ejemplo: Santiago Maldonado no es el único desaparecido en Argentina. Indígenas wichis han sido muertos y desaparecidos y están enfrentados con gobiernos kirchneristas y eran con Cristina y nadie movió un dedo.


¿Quién ganó las PASO?

Las PASO las ganó el macrismo. Pero volvió a mostrar negligencias que son increíbles, que tienen que ver con eso de que, en vez de estar rodeado de estadistas, está asesorado por coachings, que pueden ser muy buenos para cierto aspecto de la presentación pública de un liderazgo, pero no para una lectura correcta de las cosas. Yo, la misma noche de las PASO, estaba en la provincia de Buenos Aires, y empezaba a ver que no aclaraban que el escrutinio estaba encaminado en el empate técnico. Justo en una radio dije: "me parece que están por cometer un error". Si dicen eso ahora, vacunarían un festejo de Cristina. Cristina no puede festejar un triunfo raquítico contra Burlich. El kirchenismo puso su reina y el gobierno le puso un alfil y le empató.


¿Cuál va a ser el camino judicial de Cristina?

Hay un oscuro interrogante. Teóricamente su futuro es negro. La corrupción fue desmesurada, ni siquiera sofisticada. Todo es de manual, todo está a la vista. Los jueces en la Argentina actúan a favor del viento político pero incluso con eso a favor de Cristina es muy difícil no sentenciar de una forma dura semejante océano de corrupción. A la vez, sería políticamente muy grave si Cristina perdiera la libertad. A ella en cierto momento hasta le vendría bien.


Llegaste a Uruguay con el cambio de vicepresidente. En el libro sos muy elogioso de la política uruguaya ¿Cómo viste le proceso?

Fantini opina sobre la decisión del TCP del Frente Amplio en el caso Sendic

Hay dos formas de analizar esto: desde Uruguay y desde afuera. Desde afuera lo que se ve es como una cátedra del Frente Amplio. En Argentina es muy difícil imaginar a un partido formando un tribunal que va a investigar y a juzgar la conducta de un vicepresidente. En Argentina la presidenta y su partido encubrieron hasta el último momento a su presidente Amado Boudou, que no es que compró cositas en el free shop... se compró la máquina de hacer dinero. Y casi que uno no puede imaginar que un parido de gobierno juzgue a un dirigente. Es como una lección para nosotros: "ves que hay sociedades que son exigentes".
Lo lógico es como se actuó acá, que la sociedad todavía tiene capacidad de escandalizarse.

 

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