Nuevamente dirigida por Lynn Bousman, esta última entrega (hasta el momento) de la saga "El juego del miedo", le suma puntos a un director que no se destacaba en la versión anterior.
Y... ¿quién corno es este tipo?
Darren Lynn Bousman nace el 11 de enero de 1979 en Kansas y decidió que lo suyo era hacer cine de terror después de ver "Paranoia" (The last house on the left, 1972) de Wes Craven. Actualmente forma parte del "Splat pack", nombre no oficial que reciben los directores de terror altamente violentos (para los cánones estadounidenses, debemos aclarar), entre los que se encuentran aparte de Lynn Bousman; Alexandre Aja ("El despertar del diablo", The hills have eyes, 2006), Neil Marshall ("El descenso", The descent, 2005), Greg McLean (Wolf Creek, 2005), Eli Roth ("Hostal", Hostel, 2005), James Wan ("El juego del miedo", Saw, 2004), Leigh Whannell (guionista de la saga "El juego del miedo") y Rob Zombie ("Violencia diabólica", The devil s rejects, 2005).

Darren Lynn comenzó su carrera audiovisual trabajando en "Los archivos X" (The X-Files, 1993) pero no como director, sino atendiendo los baños. En el año 2000 debuta como director y guionista del corto "Butterfly dreams", y al año siguiente dirige y guiona "Identity lost". En el 2002 es asistente de producción de "Van Wilder", una comedia de Walt Becker, en la que actúan Ryan Reynolds y Tara Reid. También participó en la peli surcoreana "Iron palm" (2002), aunque no queda muy claro de qué forma (en Internet se lo cita como el vaquero de la producción). Se toma un tiempo hasta el 2005 donde su carrera se dispara al dirigir la secuela de "El juego del miedo", llamada muy sagazmente "El juego del miedo II" (Saw II) y luego volvería con esta tercera parte.
Hablemos del estreno entonces...
El personaje de Jigsaw se convirtió en un nuevo imprescindible del género. Ya encumbrado entre los grandes (Jason, Leatherface, Mike Myers, Chucky, Freddy, Pinhead, Candyman), aquí muestra un paso más de su personalidad en un buen cierre de esta trilogía (si es que termina acá, si no es así comenzaría otro ciclo).
Jigsaw y Amanda (su aprendiz) siguen con sus juegos, pero él tiene poco tiempo de vida, a menos que alguien le ayude; es para eso que una enfermera es "invitada" a ser participante de este "juego".
A diferencia de "El juego del miedo II", aquí se desarrollan los personajes; se hace más énfasis en esto antes que en la sorpresa final de "¿quién es el asesino?". En esta tercera parte, nos queda claro quién es el ideólogo de todo, por eso se agradece que la saga tome otro rumbo. El hecho de que se profundice en la relación entre Jigsaw y Amanda, no quiere decir que no derroche morbo como en sus antecesoras. Lo que sí es importante es que hay otra historia que se desarrolla y que es lo que levanta a la peli.

El director mejora lo realizado en la anterior película de la saga, y se acopla a la idea original de "El juego del miedo", un merito que quizá le corresponda al guionista James Wan.
Si bien por momentos se abusa del morbo, uno se acostumbra y no debe dejar de verse la historia que transcurre de fondo. Lo bueno es que la película va de menos a más; lo que comienza un poco como "más de lo mismo" se va superando y termina siendo un digno final de trilogía.
Che, ¿pero está dando para ir?
Si, hay que verla, porque estamos siendo testigos de lo que pasa por las cabecitas de Jigsaw y Amanda. Esta es la peli de terror para ver en cine este año... no duden a la hora de ir a una sala a tensarse de nervios y disfrutar de lo que nos llega desde la pantalla. ¡Queremos más gente como Jigsaw! (pero lejos, claro).
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