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CSI Jerusalén

Documental narra hallazgo de clavos de la crucifixión de Cristo

Un film documental especula con el probable hallazgo de dos clavos de la cruz de Cristo por parte de arqueólogos israelíes. Las piezas estaban en la presunta tumba de Caifás, responsable de la crucifixión de Jesús, pero lamentablemente se habrían extraviado.

12.04.2011 13:53

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2011-04-12T13:53:00-03:00
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El comercio de reliquias sagradas fue una actividad practicada intensamente durante buena parte de la Antigüedad y la Edad Media. Clavos y trozos de la Vera Cruz, huesos de santos, cabellos o piezas dentales fueron objetos sumamente codiciados. Tanto prosperó la venta y fabricación de supuestas reliquias, que su acumulación lega a extremos ridículos. De ser auténticos todos los clavos de Cristo que se vendieron en aquellos tiempos, no quedaría más remedio que concluir que el mesías de los cristianos fue acribillado por sus verdugos.

Además, este claveteo se habría producido sobre una cruz de cientos de al menos decenas de metros, si se consideraran como auténticas todos los fragmentos de dicho instrumento de tormento que circularon en la época.

Ahora, los clavos de la crucifixión vuelven al ruedo en plena era posmoderna, de la mano de un nuevo documental histórico que sostiene que el gran sacerdote Caifás -mencionado en los Evangelios como la persona que entregó a Jesús a los romanos-, asumió posteriormente el cristianismo y fue enterrado con dos de los clavos de Cristo.

El documental es obra del periodista israelí-canadiense Simcha Jacobovici, que hace unos años acompañó al famoso director de cine James Cameron en un proyecto con el que defendió haber encontrado en Jerusalén "La tumba perdida de Jesús" y de su familia.

En este caso el director, ganador de dos Emmys por trabajos anteriores, se inspira en una tumba no lejos de aquélla que fue descubierta por arqueólogos israelíes en 1990, y en la que aparecieron dos sarcófagos con los grabados de "Caifás" y "José hijo de Caifás".

Según Jacobovici, en el principal de los sarcófagos se hallaron dos clavos a los que los arqueólogos no dieron ninguna importancia, pero que debió haber encendido en ellos una luz roja incluso cuando existían otros casos parecidos.

"Digamos que dentro de 2.000 años cavan en Brasil una tumba en la que aparece el nombre Pelé, pero los arqueólogos no dicen a nadie que dentro de la tumba había también un balón", sostiene el periodista en declaraciones al diario Haaretz al plantear las incongruencias de la investigación.

La combinación del nombre con el objeto en cuestión es para él la clave de la identidad del enterrado, más aún cuando Caifás era un nombre poco común en el período del Segundo Templo, siglos VI a.C. a I d.C.

Tanto el informe de la excavación como los investigadores que participaron en ella -hoy dos de los más destacados en Israel-, corroboran la aparición de los dos clavos, que sin embargo no son presentados en el documental porque se extraviaron.

Sí presenta, hacia el final, dos clavos de la misma época y del mismo uso que halló en un laboratorio antropológico de Tel Aviv, y aunque plantea la pregunta de si podría tratarse de los clavos de Cristo reconoce que "no lo puedo afirmar al cien por cien".

Calificado de "charlatán" por ésta y otras "tesis infundadas", Jacobovici afirma que como periodista es su obligación plantearse este tipo de preguntas y ofrecer posibles hipótesis que los arqueólogos suelen pasar por alto.

En su nuevo documental "Los clavos de la crucifixión", que le ha requerido tres años de investigación, plantea que Caifás se arrepintió de haber llevado a Jesús a la cruz e incluso que, afligido, habría pertenecido después a una secta proto-cristiana que veía en él al Mesías.
Los clavos en su sarcófago formarían parte de un ritual con el que su familia, al morir, quiso abrirle camino hacia el mundo venidero en la nueva fe.

Jacobovici rescata incluso una orden de los grandes rabinos de la Gemará -la compilación de la ley judía oral en los siglos II al IV- para que no se empleen en labores curativas tres elementos: huevos de saltamontes, dientes de zorro y clavos de crucifixión.

"Como otras prohibiciones en la Gmará está claro que su propósito era erradicar alguna costumbre, es decir que los clavos de la crucifixión eran usados como amuletos", explica.

De fuertes convicciones religiosas judías, el cineasta ve en su teoría una posible base desde la que alentar un cambio en las relaciones judeo-cristianas, al ser Caifás, junto con Judas Iscariote, el germen que dio lugar después al antisemitismo cristiano durante dos milenios.

Con información de EFE