Montevideo Portal
Las dos murgas alcanzan un resultado similar, pero por caminos opuestos. Mientras que La Clave apuesta a un humor sencillo y directo, La Mojigata envuelve los contenidos en pequeñas sátiras que dejan la puerta abierta al espectador siempre y cuando este quisiera rascar la cáscara.
Y sino quisiera, le propone un juego de historietas y palabras que en su sencillez también resultan atractivas...
Eso sí: ambas pegan y critican al que se ponga adelante, teniendo en claro que criticar es una tarea complicada para quien se proponga algo más que pasar revista a nuestra modesta farándula, inflada este año por la campaña electoral.
Para La Mojigata, criticar supone demostrar que la uruguaya es una sociedad cuadradota, que educa en el rechazo del diferente y tropieza torpemente con el estereotipo cada vez que puede.
Muestra de ello es el cuplé de "El niño y el menor", uno de los pasajes iniciales del espectáculo "Ser o no ser", una definición que encierra una aureola trascendente, a menos que antes no nos avisan que la mano viene de joda.
Tal vez eso sea otro de los diferenciales de la murga, en un Carnaval que muchas veces paga para ver cosas aparentemente elevadas, que en su raíz parten de razonamientos de liceo.
A todo esto, La Clave se expresa con cuplés estructurados que consiguen enganchar desde el inicio, arrancando de un plumazo varias carcajadas.
Parten de una fantasía como la prohibición un Carnaval imaginario, para transformarse en perdedores, y a partir de ahí contar sus agonías, que no son otras que notables mini cuplés de humor.
En el repertorio, a cada pérdida le sucede una catarata de cuartetas que argumentan, por ejemplo, que si lo que se pierde es la vida, bien vale realizar un desopilante cuplé dedicado al Michael Jackson uruguayo. O también, si lo que se pierde es el trabajo, dicha imagen puede asociarse con el diputado García Pintos, político no muy querido por estas tierras, que además no fue reelecto en su sillón de diputado
Sin embargo, lo mejor de la murga es la pérdida de la dignidad, donde La Clave se despacha a gusto con la campaña política del partido nacional.
Entender ambas propuestas sería imposible sin considerar que ambas parten de una elaboración colectiva, situación que fortalece cada una de las imágenes que buscan mostrar los directores de puesta en escena de ambos grupos.
El ejemplo vale tanto para el bailoteo del Rey del Pop, en La Clave, como para cuando los murguistas aspiran las cenizas de José Artigas, en La Mojigata.
En el cuplé de la murga carolina, el fin pareciera ser apelar al humor sin más trámite; mientras que en la montevideana, lo colectivo ayuda a resumir la duda existencial de quien quiere nutrirse de la esencia del prócer toqueteado por la opinión pública, cuyo legado pareciera poder ingresar solo por la nariz.
RESTO DE LA ETAPA
Complementaron la jornada la comparsa Kimbara, con buenos solistas y banda musical, pero con puntos flacos en puesta en escena y vestuario, aunque con unas ganas bárbaras.
La revista Aquelarre fue otro deleite de sonido, con 4 solistas de primer nivel, al igual que sus coreografías.
El libreto, cuyo menor entusiasmo a la hora del elogio no empaña para nada la buena impresión dejada, intenta reivindicar la condición de la mujer a lo largo de la historia, con pasajes bien logrados por momentos.
Popurrí del pedregullo
Debut - Con un impecable traje beige hizo su primera aparición álvaro Recoba, el nuevo presentador del concurso. Recoba, conocido relator deportivo es también un carnavalero de larga data, recordado por su presencia en el tablado de la Expo (Tres Cruces).
Recoba propuso un estilo sobrio y firme, bajando los decibeles de su antecesor, "Coco" Echagüe, más proclive al agite y el intercambio con el público.
El estilo de Recoba dejó una muy agradable impresión en el arranque.
Sonido - Otro que se llevó una nota muy buena fue Víctor Lampariello, nuevo proveedor de audio e iluminación. Esta vez no hubo línea de micrófonos colgando de lado a lado, ya que en su lugar se erigieron las jirafas sobre las cuales se colocaron los micrófonos que cada grupo necesitó. La idea mejoró la visual de la escena.
Presencias - El inicio del concurso convocó a importantes personalidades del ámbito político. Estuvo presente el intendente de Montevideo, Ricardo Ehrlich, los directores Luis Polakoff (Desarrollo económico e integración regional), Fernando González (Turismo), los jerarcas Hyara y Jorge Rodríguez, el diputado Carlos Varela, la edila Glenda Rondán, y la pre candidata frentista a la comuna, Ana Olivera.
Reinas - Las monarcas de Carnaval, Llamadas y Escuelas de samba también acompañaron la primera etapa. Aunque parezca curioso, el hecho no pasó desapercibido, habida cuenta que las jóvenes bellezas son poco frecuentes en el Ramón Collazo.
Recuerdo - El trofeo de la categoría de humoristas llevará el nombre de Walter Estramil, componente de Sociedad Anónima fallecido la madrugada del domingo, luego de finalizar una actuación con su grupo en un tablado.
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