El libro de Anabella Loy y Daniel Vidart analiza el tema de la ropa interior femenina, contemplada desde el punto de vista antropológico. Y al decir “antropológico” se recurre a la comparación entre culturas, a costumbres alejadas de las nuestras en el espacio y en el tiempo. También se practica un corte dentro de la sociedad que nos es propia, dividida en clases sociales, cada una con sus características, usos, preferencias e ideales referidos a este tipo de prendas.

Pero no se trata únicamente una historia o descripción de la indumentaria íntima que las mujeres utilizan o utilizaron a lo largo del tiempo.

 

 

El presente estudio tiene en cuenta aspectos físicos, relacionados con la conformación del cuerpo humano, y aspectos culturales, atinentes a sus modificaciones tanto definitivas como transitorias.

Todas las culturas han manipulado su cuerpo en función de criterios variables que apuntan a algo tan diverso e inasible como es el logro de la “belleza”.

Se analiza la ropa interior como una cobertura del cuerpo, como una mediación entre la anatomía femenina y el mundo exterior. De tal modo, la lencería tiene una función similar a la de cualquier tipo de adorno, ya se trate de la modificación intencional de dicho cuerpo, del peinado, del vestido en general, de la pintura corporal, del piercing, del tatuaje, la escarificación, la mutilación, el body art, la cirugía estética, etc., temas que los autores estudian en profundidad utilizando una adecuada documentación.

Se menciona también, en el contexto de la cultura de masas, el tema de la propaganda que coloca a la mujer en el lugar de un “objeto”. El papel fundamental de la moda, analizada desde la disciplina de los autores, no está ausente en el desarrollo de esta investigación.

 

 

Se introducen temas tales como el erotismo –concebido como juego y en el cual la ropa interior tiene un desempeño importante-, el fetichismo, el pudor, cuya ubicuidad varía en función de tiempo y lugar, las supersticiones ligadas a la lencería, etc.

Las experiencias de cincuenta mujeres que respondieron el cuestionario solicitado por los autores le aportan a este libro un conjunto de claves sobre lo que algunas uruguayas sienten cuando utilizan ropa interior con fines eróticos, así como en cuanto a sus preferencias.

Se estudian las distintas zonas del cuerpo de la mujer y su significado en diversas sociedades, realizando las comparaciones pertinentes.

 

 

Al hablar de las prendas femeninas, no se adopta el punto de vista del diseño sino el del tratamiento simbólico, es decir, la significación cultural de la prenda asociada con la del cuerpo. La valoración erótica que se le otorga tanto al busto como a las nalgas en Occidente puede aportarnos pistas acerca del rol de la mujer como ser corpóreo dentro de nuestra tradición cultural. De este modo se analiza la anatomía femenina, relacionando sus zonas y las distintas prendas que la cubren a través de un diálogo del cuerpo con su vestimenta íntima, de la urdimbre con su trama.

Un extenso capítulo apunta a las formas, modelos e ideales del cuerpo femenino en distintas épocas y culturas, confirmando el eterno diálogo entablado entre la historia y la geografía, entre el objeto y la mirada.

Merece especial atención también la minusvalía cultural a la que ha sido sometida la mujer a lo largo del tiempo, ofreciendo una particular antología de las despectivas opiniones de pensadores y personajes representativos.

Filósofos, poetas y hombres de fé son citados aquí, conformando una denuncia de los excesos derivados de la dominación secular padecida por la mujer en las religiones monoteístas, donde el dios varón del patriarcado ha sustituido a la diosa madre del matriarcado.

 

 

Una breve pero sustanciosa historia de los textiles permite contextualizar el tipo de materiales con los que se han confeccionado las prendas aludidas en el libro. La tecnología, la economía, la sociedad, los ideales del cuerpo y la función de la mujer en nuestra tradición están íntimamente vinculados, y el texto analiza estos fascinantes cruces entre naturaleza y cultura.

Numerosas ilustraciones tanto en color como en blanco y negro corroboran los distintos aspectos tratados en los capítulos del libro.