Yesty Prieto lleva más de la mitad de su vida siendo un ícono de la música uruguaya. Hoy, a sus 61 años, se prepara para un show previsto para el 14 de marzo en el Teatro de Verano que ya agotó entradas, y que será un recorrido por casi cuatro décadas en un viaje de más de tres horas, marcado por los éxitos que atraviesan distintas generaciones. Treinta y siete años después de su creación, volverá a presentarse Karibe con K, el grupo musical más popular de la historia del género tropical en el país del candombe y el tango. Y la plena también.

El repertorio es por casi todos conocido, y es parte de la magia de cada reencuentro entre el público y los tres vocalistas que mantienen viva a la Karibe. A los hits que desde 1989 retumban en las paredes de cualquier discoteca se sumarán invitados como Alex Stella y el Fata Delgado, que supieron ser parte del conjunto, y otros como Chacho Ramos, el principal referente de la charanga que predomina en los bailes del interior.

Además, habrá un invitado sorpresa. “Hay uno que es reservado y no lo vamos a decir, pero está allá arriba. Si te pregunto por tres músicos exitosos del Uruguay, seguro me lo nombrás. No es del género”, dijo Yesty, quien prometió un show más largo que el de diciembre de 2024 en el mismo lugar, donde supieron subirse al escenario Mario Carrero, Anita Valiente y Carlos Malo.

El preinfarto que sufrió hace siete meses no le impidió a Yesty ser parte del evento. De hecho, un par de semanas después, “ya estaba laburando” con un stent, más allá de la sorpresa y el dolor por esa arteria tapada que generó susto entre propios y extraños.

Las 5.300 entradas que se pusieron a la venta se agotaron, lo que incrementó la ansiedad de la Karibe. “Nos sorprendió a los cuatro y no tenemos palabras para agradecer al público que todavía nos admira, quiere y respeta”. “Somos cuatro: Gerardo Nieto en los coros, Miguel Ángel Cufos en los vestuarios, yo me encargué de las relaciones públicas, y de la musicalidad Fernando Padrón, nuestro mánager y socio. Hemos hecho un gran trabajo en conjunto y estamos felices”, reconoció.

“Aquella vez, en diciembre de 2024, no llenamos el Teatro de Verano. Ahora se nos dio por hacer esto por cuenta nuestra, porque podemos, y se agotó faltando tres semanas. No es fácil”, señaló Yesty, contento también por la confirmación de que volverán a grabar después de 15 años. “Todavía no elegimos los temas porque estamos enfocados en el 14 de marzo, muy entusiasmados y trabajando mucho en la próxima actuación”, explicó.

Grabar nuevos temas será el paso siguiente. Entre 1989 y 1999, lanzaron 28 discos, con un pico de hasta cuatro por año, y después hubo que esperar hasta 2011 para escuchar Klásico y Aktual, que fue el último. Sondor, el sello discográfico más antiguo de Uruguay, es dueño del título Karibe con K y no quería que volvieran a grabar “porque podía perderse la mística”. Entre la presión de Gerardo Nieto, que empezó a declarar públicamente que no los dejaban grabar, y el poder negociador de Fernando Padrón, será un hecho en los próximos meses.

Aún habiendo pasado 15 años de su última nueva canción, siguen vigentes en muchas generaciones. “Nos llegan mensajes del estilo ‘mi abuela se moría contigo’ y pensás: ‘Estoy hecho mierda’. Yo tengo 61 años y soy el mayor. Pero es así: la abuela le hizo escuchar a la hija, y por la hija las canciones llegaron a la nieta.

Un día fuimos a hacer unas fotos a la plaza Independencia y llegaron dos chicos de 14 y 15 años con los discos de vinilo y los casetes de la Karibe. Eso me emociona mucho. De mi parte no tengo palabras para agradecer”, comentó Yesty Sabor Prieto, quien le puso la voz a “Mujer de la vida”, “La cita”, “Sin sentimientos”, “El cariño es como una flor” y su preferida: “Fantasma”.

Pasaron por la etapa de “banda nueva”, después fueron el grupo de moda, pasaron a ser la orquesta furor y hoy son un clásico, algo inimaginable por ellos mismos cuando en 1989, en la casa de Yesty en el barrio Lezica, tomó forma la idea del creador y director responsable: Eduardo Ribero. “Un día fue a mi casa y me dijo que iba a poner dos seguridad de saco negro y camisa blanca, a los seis meses de haber empezado. Ya se veía un cambio. Al año ya éramos Karibe con K. Le habíamos ganado al público femenino debido a que éramos tres flaquitos peludos y teníamos hambre”, contó.

Tuvieron que pasar por una prueba de admisión para que los dejaran trabajar, a pesar de una reunión de directores que intentó boicotearlos cuando “ya era tarde” porque en cada boliche que tocaban “parecía que venía un tsunami”. Los vocalistas fueron cambiando, pero lo que no cambió fue el furor popular por el grupo que transformó el género para siempre, a partir de las influencias del parodismo, la salsa romántica y hasta algún cover de Camilo Sesto.

“Nunca encontré el secreto del éxito de Karibe con K, a pesar de que Eduardo Ribero era un adelantado, como Óscar Gómez, el director musical. Le puedo asegurar a la gente que no nos regalaron nada. Nos rompimos el lomo. Los lunes ensayábamos coros, los martes la orquesta, los miércoles coreografía, los jueves ensayo general y los viernes empezábamos a trabajar. Hasta que empezamos a hacer 27 bailes entre viernes, sábado y domingo”, recordó.

“No tengo palabras de agradecimiento con la gente. He tenido la suerte de cantar para 40.000 personas como lo hace el rock, contra el que no tengo nada y me encanta. Pero que Karibe, cumpliendo 37 años, siga vigente y llene un Teatro de Verano, me deja sin palabras. O tal vez sí, una palabra: gracias”, dijo a modo de cierre, consciente de que un amor como el de la Karibe y su público no debe morir jamás.