Jeff Notrica, empresario de bienes raíces de Atlanta, Estados Unidos, decidió invertir recientemente un millón de dólares en un viejo edificio de la ciudad.

Según dijo en declaraciones al periódico local The Atlanta Journal-Constitution, Notrica explicó que el inmueble tiene 135 años, y que lo compró con la intención de transformarlo en un centro comercial sin alterar su estructura. Explicó también que tomó la decisión luego de ver que muchos edificios de valor histórico de la ciudad eran demolidos sin miramientos.

Ubicado en el número 125 de Edgewood Avenue, el sitio tiene indudable valor en la historia del país norteamericano. A fines del siglo XIX, fue adquirido por Asa Griggs Candler, quien fuera ayudante del químico John Pemberton, inventor de la Coca-Cola.

En 1887, Candler le compró la fórmula a Pemberton e inició el proceso de industrialización que transformaría al refresco en un fenómeno global. Y fue precisamente en el edificio de marras donde funcionó la primera planta embotelladora.

Una vez que adquirió el inmueble, el nuevo dueño lo recorrió de extremo a extremo y se llevó una sorpresa: en un rincón de un altillo había un viejo barril, vestigio de la antigua actividad del lugar.

De acuerdo con el citado medio, el tonel de madera tiene capacidad de cinco galones (unos 19 litros), y probablemente contenía el jarabe que se utilizaba como materia prima para la bebida. En cuanto a la fecha, dataría del año 1900.

El hallazgo produjo satisfacción a Notrica, quien ha “rescatado” varios edificios históricos en su ciudad natal a lo largo de los años, aunque las crisis del sector en los primeros años del presente siglo lo obligaron a desprenderse de algunos.

Pese a ello, persiste en la convicción de que es importante preservar la rica historia de la ciudad, donde la Coca-Cola todavía tiene su casa matriz.

“Una de las cosas es simplemente hacer más público lo que estamos tratando de hacer aquí, y avanzar con esto”, dijo sobre sus errores pasados.

De momento, Notrica no ha dicho qué piensa hacer con el barril ni si ha procurado tasarlo. Sin embargo, dado su interés por la historia de la ciudad, es posible que disponga de él de un modo en el que todos sus vecinos puedan tener acceso.