El Vaticano estudia la posible canonización de Pedro Ballester, un joven que murió a los 21 años y que, de avanzar el proceso, podría convertirse en el primer santo perteneciente a la Generación Z.

La historia fue difundida recientemente por BBC News, que reconstruyó el recorrido personal, académico y espiritual de Ballester, un estudiante de Ingeniería Química que vivía en Manchester cuando fue diagnosticado con un agresivo cáncer óseo. Falleció en 2018, pero su paso por la universidad, el hospital y su entorno dejó una huella que hoy es analizada formalmente por la Iglesia católica.

Lejos de una biografía marcada por hechos extraordinarios, la clave de su testimonio, según recoge el reportaje, está en la manera en que vivió “una vida ordinaria de forma extraordinaria”, atravesada por una fe constante, una actitud positiva frente a la enfermedad y una fuerte capacidad de cercanía con los demás, según describieron su familia y amigos.

Durante el tratamiento oncológico, continuó estudiando, manteniendo vínculos y acompañando a otros pacientes. En el hospital, generó amistades con personas de distintas creencias y nacionalidades, y logró construir pequeños espacios de comunidad en un contexto atravesado por el dolor y la incertidumbre.

En ese período tuvo un encuentro con el Papa Francisco, al que le entregó una tarjeta firmada por varios pacientes del hospital. En ese momento, le expresó que ofrecía su enfermedad “por el Papa y por la Iglesia”, un gesto que es citado como una de las expresiones más claras de su vivencia espiritual.

Quienes lo conocieron lo describen como un joven “muy normal y muy bueno”, serio, cercano y con una fe que compartía con naturalidad, sin imponerla. Esa forma de relacionarse explica un dato que sorprendió incluso a su familia: su funeral, celebrado en Manchester, reunió a más de 500 personas.

Tras su muerte, la devoción en torno a Pedro Ballester creció de manera sostenida. Su tumba recibe visitas de distintos países y, de acuerdo con la información recogida por la BBC, ya se han registrado más de 150 favores atribuidos a su intercesión, mientras que la oración para pedir su ayuda fue traducida a 28 idiomas.

La causa de canonización es promovida por el Opus Dei, que destaca el valor de su historia como referencia para los jóvenes de su generación.