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Puertas adentro

Vacaciones en casa: cinco actividades para hacer con los niños sin gastar de más

Desde una búsqueda del tesoro hasta un cine casero: cinco ideas fáciles para entretener a los más chicos durante el receso.

17.09.2026 10:00

Lectura: 9'

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Llegan las vacaciones de setiembre y con ellas una pregunta que se repite en muchas casas: ¿qué hacemos hoy con los niños?

No todos los días permiten organizar una salida. Puede llover, hacer frío, los adultos pueden estar trabajando o simplemente el presupuesto familiar no permite llenar el receso de espectáculos, paseos y actividades pagas.

La buena noticia es que quedarse en casa no necesariamente significa pasar toda la tarde frente a una pantalla.

Con objetos cotidianos, algo de imaginación y la participación de los adultos se pueden organizar actividades capaces de ocupar varias horas y, sobre todo, romper con la rutina.

Estas son cinco ideas para probar durante las vacaciones.

1. Organizar una búsqueda del tesoro por toda la casa

Un objeto escondido y una serie de pistas pueden transformar durante un rato el dormitorio, el living y la cocina en territorio de exploradores.

La preparación es sencilla. Un adulto esconde un “tesoro” —puede ser un juguete, una golosina, un libro o incluso un vale para elegir la película de esa noche— y distribuye pistas por distintos lugares de la casa.

Para los niños pequeños, las pistas pueden ser dibujos o indicaciones sencillas. Con los mayores se puede aumentar la dificultad incorporando acertijos, operaciones matemáticas, códigos, adivinanzas o mensajes escritos al revés.

También se puede elegir una temática: piratas, detectives, dinosaurios, superhéroes o agentes secretos.

La clave está en que cada pista conduzca a la siguiente hasta llegar al premio final.

Y existe una segunda parte que puede resultar todavía más entretenida: que los niños preparen después su propia búsqueda del tesoro para los adultos.

2. Convertir la cocina en un pequeño laboratorio

La cocina puede convertirse durante las vacaciones en un lugar para experimentar.

No hace falta intentar recetas complicadas. Preparar galletas, amasar una pizza, decorar cupcakes, hacer panqueques o inventar una merienda permite que los niños participen en todo el proceso.

Pueden leer la receta, contar ingredientes, medir cantidades, mezclar, amasar y encargarse de la decoración.

Para hacerlo más divertido se puede organizar un pequeño desafío familiar: cada integrante decora su propia galleta o prepara una combinación diferente y después todos prueban los resultados.

Otra posibilidad es preparar una receta que tenga una historia familiar detrás: las tortas fritas de los abuelos, una pasta que se cocina los domingos o ese postre que siempre aparece en los cumpleaños.

Así, cocinar deja de ser solamente una manera de ocupar el tiempo y puede convertirse también en una forma de transmitir recuerdos.

Las tareas que involucren cuchillos, fuego, horno o electrodomésticos deben quedar siempre a cargo de un adulto.

3. Armar una ciudad con cajas, cartón y cosas que iban a terminar en la basura

Antes de tirar cajas de cereales, tubos de cartón, envases, diarios o papeles, vale la pena guardarlos durante unos días.

Pueden convertirse en materia prima para construir una ciudad.

Una caja puede ser un edificio. Un tubo de papel higiénico, una torre. Los cartones pueden transformarse en calles, puentes, casas, árboles, comercios o estacionamientos.

Los niños pueden decidir cómo se llamará la ciudad, diseñar sus calles e incluso inventar a sus habitantes.

Si hay autitos, muñecos o animales de juguete en casa, pueden incorporarse después a la construcción.

La actividad tiene una ventaja: no necesariamente termina el mismo día. La ciudad puede crecer durante todas las vacaciones, agregando nuevos barrios, edificios o personajes.

Y cuando el proyecto termine, buena parte de los materiales puede volver al circuito de reciclaje.

4. Hacer una tarde de cine, pero de verdad

Mirar una película es fácil. Organizar un cine en casa requiere un poco más de trabajo y puede convertir algo cotidiano en un acontecimiento.

Primero hay que elegir la película. Pero en lugar de decidirla directamente, cada integrante de la familia puede proponer una y hacer una pequeña defensa explicando por qué debería ser la elegida.

Después llegan los preparativos.

Los niños pueden diseñar las entradas, hacer un cartel con el nombre del “cine”, preparar los números de los asientos y organizar la comida para la función.

También pueden crear una cartelera con varias películas para diferentes días de las vacaciones.

Hay una regla que cambia completamente la experiencia: cuando empieza la función, los celulares de los adultos también quedan afuera.

Al terminar, se puede hacer una pequeña crítica familiar. ¿Qué fue lo mejor? ¿Qué personaje gustó más? ¿Cambiarían el final?

Incluso se puede establecer un sistema de estrellas y crear un ranking de las películas vistas durante las vacaciones.

5. Construir una carpa y pasar una noche de camping en el living

No hace falta tener jardín ni viajar para organizar un campamento.

Con sábanas, mantas, almohadones y algunas sillas se puede construir una carpa en el living o en un dormitorio.

El desafío empieza con la construcción: conseguir que la estructura se mantenga en pie y crear un espacio suficientemente grande para entrar.

Después se puede preparar el campamento.

Linternas, cuentos, juegos de cartas y algo para comer pueden completar la experiencia. Si los niños tienen edad suficiente, incluso pueden dormir esa noche dentro de la carpa improvisada.

Para agregarle clima, se pueden apagar las luces y contar historias con una linterna, observar sombras en las paredes o inventar cuentos entre todos: una persona comienza la historia y cada integrante agrega una parte.

Durante unas horas, el living deja de ser el living.

Vacaciones de setiembre
5 actividades para hacer con los niños sin salir de casa
Sin grandes gastos ni planificación. Solo imaginación y lo que ya tenés en casa.
1
Organizar una búsqueda del tesoro
Escondé un premio y distribuí pistas por toda la casa. Con los más chicos, dibujos simples; con los mayores, acertijos y códigos. Después, que ellos organicen su propia búsqueda para los adultos.
Sin costo
2
Convertir la cocina en un laboratorio
Galletas, pizzas, panqueques o cupcakes. Los niños miden, mezclan y decoran. Puede ser un desafío familiar o una receta con historia: la de los abuelos, la de los cumpleaños.
Con ingredientes
3
Armar una ciudad con cajas y cartón
Cajas de cereales, tubos de cartón, envases: todo puede ser un edificio, una torre o una calle. Los niños eligen el nombre, diseñan los barrios y agregan juguetes. La ciudad puede crecer durante toda la semana.
Reciclaje
4
Hacer una tarde de cine de verdad
Entradas diseñadas por los niños, cartel del cine, numeración de asientos y comida preparada para la función. Regla clave: cuando empieza la película, los celulares de los adultos también quedan afuera.
En familia
5
Construir una carpa en el living
Sábanas, mantas, almohadones y sillas son suficientes. Se suma una linterna, cuentos e historias inventadas entre todos. Si la edad lo permite, incluso pueden dormir esa noche adentro.
Sin costo

El aburrimiento también puede tener vacaciones

Existe una tentación comprensible cuando los niños están en casa: organizar cada minuto para evitar que se aburran.

Pero las vacaciones también pueden incluir momentos sin actividades programadas.

No siempre es necesario ofrecer inmediatamente una pantalla, un juego o una salida ante el primer “me aburro”. Tener tiempo libre también puede empujar a los niños a inventar sus propios juegos, explorar y decidir qué quieren hacer.

Las actividades pueden servir como disparadores, no como una agenda obligatoria.

Una búsqueda del tesoro, una receta, una ciudad de cartón, una función de cine o una carpa en medio del living tienen algo en común: no necesitan grandes gastos ni demasiada planificación.

A veces, para cambiar completamente un día de vacaciones alcanza con mirar las mismas cosas que hay todos los días en casa y preguntarse en qué podrían convertirse.