Contenido creado por María Noel Dominguez
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Tres microhábitos para mejorar el día a día y sostener los cambios que nos proponemos

El escritor español Alex Rovira dio tres recomendaciones para ayudar a recuperar foco y continuidad en este inicio de año.

11.01.2026 09:03

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2026-01-11T09:03:00-03:00
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Muchas veces, cuando las personas quieren hacer cambios en sus vidas, piensan que es necesario tirar todo abajo y comenzar desde cero. Sin embargo, la experiencia y la voz de los autores que estudian el desarrollo personal y el desarrollo de hábitos para vivir mejor , nos dicen que no es tan así.

Cambiar todo por la fuerza, ya sea en la dieta o en el ejercicio, por ejemplo, no suele funcionar. “El lunes empiezo la dieta” puede ser la frase que mejor ejemplifica esta idea. Hasta el domingo haremos todo de una forma y el lunes, como por arte de magia, vamos a pasar a comportarnos como seres impecables y cumplidores de todas las rutinas.

Lo mismo en el trabajo, en el estudio o en las relaciones personales. Cambiar se puede, claro que sí, pero no por arte de magia.

Un gran cambio necesita de una razón muy internalizada que lo sustente y también de pequeños hábitos bien elegidos que refuercen la nueva forma de conducirnos. “Los grandes cambios no se sostienen por fuerza de voluntad”, dice el autor español Alex Rovira .

El autor de los libros “La buena suerte” y “Ecos del Olimpo: Sabiduría eterna para mejorar y transformar tu vida”, entre tantos otros, compartió con sus lectores “tres microhábitos para ayudar a recuperar foco y continuidad en este inicio de año”.

Estos son los consejos que publicó Rovira:

Un inicio consciente: Antes de empezar el día, regálate un minuto de silencio. Respira hondo y pregúntate: ¿Qué sería suficiente hoy? No para hacerlo todo, sino para hacerlo con sentido.

Una acción prioritaria: Elige una sola tarea que, si la completas, haga que el día ya haya valido la pena. No la más urgente, sino la más significativa. Hazla antes de dispersarte.

Un cierre amable: Al final del día, reconoce algo que sí hiciste bien. No para evaluar, sino para agradecerte el paso dado, por pequeño que haya sido. Estos microhábitos son como raíces finas: no se ven, pero sostienen todo lo que crece.

“Si los mantienes con constancia —sin perfeccionismo— descubrirás algo importante: no necesitas hacerlo todo mejor, solo hacer lo esencial de forma más consciente”, resume el escritor.