Kimberley Vlaminck, una joven belga de 22 años de edad, vivió sus minutos de fama en 2009, debido a sus numerosos tatuajes. En aquel entonces, Kimberley visitó el salón del tatuador Rouslan Toumaniantz en la ciudad de Outrai, quien le tatuó en el rostro una constelación de 56 estrellas.

Poco después, la chica denunció al tatuador, alegando que ella quería un dibujo mucho más sencillo. Toumaniantz se habría aprovechado del hecho de que ella se quedó dormida durante la sesión para hacerle un tatuaje que excedía sus deseos.

Sin embargo, poco después, y ante la firme negativa del profesional, Kimberley se derrumbó y admitió la verdad. El tatuaje se había hecho tal y como ella lo había pedido. Al ver el resultado, la chica comenzó a arrepentirse y consideró que a su padre no le haría ninguna gracia verla en ese estado, así que inventó la mentira.

Según consigna Daily Mail, en un primer momento el tatuador se habría ofrecido a retirar los tatuajes sin costo, pero luego se lo pensó mejor y decidió que la mentirosa joven pagara los costos.

Finalmente, tras numerosas y onerosas sesiones de rayo láser, el rostro de Kimberly luce sin una sola estrella.