“El pan en rebanadas hizo su aparición en los supermercados estadounidenses en 1928. La señora Susan Young Browne nació en abril de 1918, así que es diez años más vieja que el pan de molde”

Ese curioso dato figura en la página web de la Universidad Estatal de Delaware, Estados Unidos, institución donde la mujer cursó estudios, y que días atrás la homenajeó como a su estudiante más longeva.

Susan cumplió años 108 años el 24 de abril, pero la ceremonia de homenaje en la mencionada universidad tuvo lugar en mayo, con más de 130 asistentes, entre ellos el alcalde de la localidad de Dover, Robin R. Christensen, y el gobernador de Delaware, Matt Meyer.

Décima entre doce hijos de una pareja de granjeros, Susan fue alumna de una escuela segregada (solo para alumnos negros). “Quedaba a ocho kilómetros de casa, y tenía una sola aula”, recordó la mujer.

"Lo más importante para mí era obtener una educación y convertirme en maestra", dijo en una entrevista de 2021 para la publicación de exalumnos The DSU Echo.

Susan cumplió su sueño y se hizo docente. Dio clases en escuelas segregadas desde 1945 hasta 1965, cuando esa infame división se abolió, y entonces siguió enseñando en escuelas en las que ya no se discriminaba por el color de piel, tarea que desempeñó hasta 1977.

Durante la ceremonia, contó que haber estudiado en la Universidad y haber residido en su campus en los años 40 fue una de las experiencias más gratas de su vida.

 “La mayoría de las jóvenes veníamos del campo, donde no teníamos electricidad ni agua corriente; no teníamos baño. Estábamos contentas de estar en el campus y de poder continuar nuestra educación”, dijo.

Pluscentenaria al volante

Recientemente, Susan renovó su libreta de conducir. Se desempeñó a la perfección en todas las pruebas de manejo, y los exámenes de aptitud física no revelaron ningún impedimento. Por esa razón, se le renovó el permiso hasta el año 2033. Así, y si la mujer continúa saludable y apta, podría circular al volante hasta los 115 años, una cifra que sin duda establecería un récord.

"Estoy envejeciendo con dignidad", bromeó la vital anciana.

En movimiento

La mujer atribuye su longevidad y su buena condición de salud a la constancia en el ejercicio físico. Concurre tres veces por semana a un gimnasio especializado en adultos mayores, donde también le organizaron una fiesta de cumpleaños. Allí, junto a otras “veteranas” —que son una muchachas en comparación con ella— Susan toma clases de fitness.

“Cada mañana sigo una rutina de ejercicios que he mantenido durante los últimos 20 años”, reveló.

“Cuando me jubilé, después de haber estado más de 30 años dando clases, decidí que no iba a quedarme sentada”, aseveró.