La idea de vender aire enlatado no es nueva: hay quienes lo ofrecen procedente de los bosques de Canadá o los desiertos australianos, e incluso aires urbanos como los de Lisboa o Fátima.
Dominic Johnson-Hill, un empresario británico afincado en la capital china, le ha dado un nuevo giro al negocio: en lugar de ofrecer aires procedentes de lugares "puros" o sagrados, ofrece lo contrario: latas de aire de Pekín, una ciudad castigada por una tremenda y permanente contaminación.
Según consigna ABC, cada recipiente se vende a 28 yuanes (117 pesos), y contiene una mezcla única de oxígeno y nitrógeno entre otras sustancias.
El creador del producto afirma que se trata de un regalo gracioso "¿Qué vas a llevar a casa de Pekín? ¿un pato laqueado? ¿una camiseta? Esto es un regalo ligero y original", argumenta.