La semana pasada, las finalistas esperaban el fallo de Miss Amazonia tomadas de las manos, cuando se anunció que la vencedora era Carolina Toledo. Una de sus rivales, Sheislane Hayalla, pareció tomarse bien al principio la derrota, pero la furia demoró unos segundos en tomar forma.
Mientras los organizadores rodeaban a la vencedora, Hayalla arrancó la corona de la cabeza de Toledo (tirándole el pelo de paso) y la arrojó al suelo. Luego abandonó el escenario ante la mirada de sorpresa de las demás contendientes y el público.
Los organizadores recogieron rápidamente la corona y la volvieron a colocar sobre la cabeza de Toledo.
Poco después, Hayalla explicó que lo hizo porque su rival había sobornado a los jueces. "Quise demostrar a la gente de la Amazonia que la plata no habla aquí", dijo. "No merecía el título", agregó.
La furiosa reacción de la bella chica pronto se volvió viral en todo el mundo, por lo que en cierto modo tuvo su premio, ya que se hizo mucho más famosa que la ganadora.
Dispuesta a llevarse el mundo por delante, Sheislane fue convocada para una producción hot para la popular revista brasileña Paparazo, honor que no tuvo su adversaria.
Con carácter demostrado, la morocha es consciente de su belleza y el impacto que tiene en los hombres. "Me han ofrecido 2.000 dólares sólo para besarme el trasero", cuenta.