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Patrimonio en movimiento

Semana Santa de Jerez de los Caballeros: siete días de pasión para descubrir la ciudad

En el suroeste de Extremadura, España, cada primavera se celebra esta fiesta tradicional en calles medievales con cofradías y pasos.

03.11.2026 09:30

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En el suroeste de Extremadura (España) existe una ciudad donde la historia, el arte y la tradición se encuentran cada primavera en sus calles. Jerez de los Caballeros, marcada por su pasado templario y reconocible por las cuatro torres barrocas que dominan su horizonte, celebra una Semana Santa que convierte todo su conjunto histórico-artístico y monumental en un escenario vivo.

Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional, su semana mayor reúne ocho cofradías y veintiún pasos en una celebración de profunda personalidad, construida a lo largo de generaciones y estrechamente vinculada a la identidad de sus habitantes. Aquí, cada día tiene su propio carácter. Cada hermandad, su manera de entender la tradición. Y cada recorrido, un paisaje diferente.

La singularidad de la Semana Santa jerezana comienza mucho antes de que salga el primer paso. Se encuentra en las calles de trazado medieval que conservan la memoria de la antigua ciudad templaria; en las iglesias de San Bartolomé, San Miguel Arcángel, Santa María de la Encarnación y Santa Catalina; en sus plazas, en sus características cuestas y en bellos rincones cargados de historia.

Durante la Semana Santa, este patrimonio se transforma en parte esencial de las estaciones de penitencia. Las imágenes avanzan entre fachadas encaladas, torres iluminadas acompañando los recorridos y la estrechez de determinadas calles, que aproximan a quienes la presencian a una celebración que se contempla a muy pocos metros.

Foto: web de los pueblos más bonitos de España

Foto: web de los pueblos más bonitos de España

El resultado es un verdadero patrimonio en movimiento. Las imágenes, las ricas y delicadas vestimentas que lucen, la orfebrería, los estandartes, la música y el trabajo de los costaleros conforman todo un conjunto artístico que solo puede comprenderse plenamente cuando sale a la calle.

Siete maneras de vivir la tradición, la fe y el sentir cofrade

La Semana Santa comienza el Domingo de Ramos en Jerez con la esperada llegada de la Legión y la espectacular subida del paso de La Borriquita por la Ladera del Correo, una de las escenas más reconocibles de la celebración. El Lunes Santo cambia el ritmo con un tono más íntimo. El Vía Crucis del Cristo de la Vera Cruz invita a adentrarse en una atmósfera penitencial de esfuerzo, sacrificio, oración y recogimiento.

El Martes Santo pertenece al silencio. La Cofradía de Nuestra Señora del Rosario y Jesús Orando en el Huerto inicia su estación de penitencia con tres golpes de báculo en la Puerta del Perdón de la Iglesia de San Miguel. A partir de ese instante, la austeridad, la sencillez y la oración protagonizan una noche en la que apenas se escuchan el rachear de los pasos costaleros y la música de capilla.

El Miércoles Santo las calles se llenan de pasión y vitalidad con el rojo nazareno y los sones propios del Señor Ecce-Homo. Una cofradía cuyas tradiciones forman parte de la identidad de la ciudad y avanzan la magnitud de los momentos que están por llegar.

El Jueves Santo, Jerez entra en sus horas de mayor intensidad. Desde “el barrio alto” de San Bartolomé, la Archicofradía del Santísimo ofrece una sucesión de escenas de gran riqueza artística, entre ellas la impresionante talla del Cristo de la Piedad o la mirada serena de la Virgen de La Paz. Desde la ermita de Los Mártires, parte después la popular “procesión de las colas largas” del Señor Coronado de Espinas, acompañada por su singular escolta romana a caballo.

Foto: cedida a Montevideo Portal

Foto: cedida a Montevideo Portal

La emoción se prolonga hasta la madrugada, con la espectacular salida de Jesús del Gran Amor y la Esperanza Macarena, o la espera de la primera “levantá” de Nuestro Padre Jesús Nazareno y el Sermón de Pregones, protagonizando una sucesión de momentos en los que la devoción y la emoción se funden con la vida de la ciudad.

El Viernes Santo reúne ceremonias tan arraigadas como el Santo Encuentro en la Plaza de España, la solemnidad del Santo Entierro y la intimidad de La Soledad, acompañada por un rosario único de mujeres que alumbran a la Virgen con sus velas.

El broche final, el Domingo de Resurrección, devuelve la luz y el color a las calles y cierra, de nuevo de la mano de Santo Domingo de Guzmán, una Semana Santa que hace vibrar toda la ciudad.

La verdadera dimensión de esta celebración se comprende al descubrir que la Semana Santa no empieza ni termina con las procesiones, sino que permanece presente en la vida de los jerezanos. Durante todo el año, las cofradías mantienen una intensa actividad: ensayos de bandas, cultos, preparación y mantenimiento de pasos y enseres, actos oficiales, actividades culturales y acciones solidarias forman parte de una tradición en la que participan generaciones enteras.

Foto: cedida a Montevideo Portal

Foto: cedida a Montevideo Portal

Nazarenos, costaleros, músicos, acólitos, capataces, camareras y colaboradores mantienen vivo un patrimonio que no solo se conserva, sino que se practica, se transmite y se renueva. Por eso la Semana Santa de Jerez no es una representación preparada para quien llega de fuera. Es una celebración real, profundamente arraigada en la vida de la ciudad.

Una ciudad para quedarse

La visita puede prolongarse más allá de los días de Pasión. La fortaleza y la antigua muralla templaria evocan su pasado medieval mientras iglesias, conventos, palacios y casas señoriales muestran la riqueza de su patrimonio.

Otros vestigios, como la Villa Romana o el Dolmen de Toriñuelo, amplían el recorrido por una historia que atraviesa distintas civilizaciones. Jerez es también tierra de dehesa y de gastronomía. El jamón ibérico de bellota, los embutidos, las carnes ibéricas y la cocina tradicional acercan al visitante a los sabores de esta comarca.

Senderos entre encinas y alcornoques, rutas en bicicleta, observación de aves y paisajes de dehesa completan una experiencia que puede disfrutarse durante todo el año. Pero si hay un momento en el que todo parece cobrar una intensidad especial es la Semana Santa.

Porque en Jerez de los Caballeros, nombrada como uno de los pueblos más bonitos de España, la historia no se contempla únicamente en sus monumentos, sino que se escucha, se respira, se vive, se siente y toda la ciudad se convierte en emoción.

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Produce para Ayuntamiento de Jerez de los Caballeros