Libros
Los buenos volvieron

Se publicó “Oktubre”, de Carolina Bello, sobre el segundo disco de los Redonditos de Ricota

El trabajo es parte de la colección Discos [Estuario], y se presenta el domingo 14 de octubre en la Feria del Libro.
05.10.2018 15:34
2018-10-05T15:34:00

De Oktubre [1986], segundo álbum de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, pueden decirse muchas cosas. Puede decirse, por ejemplo, que es el primer disco en que los Redondos abrazan y exprimen un concepto para lograr un trabajo global (¡redondo!), de factura intachable. Es, y que me perdonen los fieles de la religión ricotera, el punto más alto en lo creativo de la dupla Solari-Beilinson que, a esa altura, llevaba varios años de trabajo conjunto: nunca repetirían esa fresca oscuridad, ese humor rabioso, esa sensualidad atávica.

Puede decirse, también, que el arte de tapa del disco -maldito fetiche el vinilo- a cargo de Rocambole, debería exhibirse en museos y enseñarse en las escuelas de arte.

Puede decirse, además, que en el marco de la bullente década del 80 para el rock de la vecina orilla, es una pieza fundamental. En esos años donde Los Violadores prefiguraron el punk argentino, V8, y no Riff, inventó el heavy metal, Virus primero y luego Don Cornelio y La Zona inauguraron el post punk, Charly García grabó obras maestras, los Redondos y su falsa némesis, Soda Stereo, pusieron el mojón en el kilómetro 0 y marcaron un punto de no retorno. Nada, pero nada, sería lo mismo después.

De Oktubre [Estuario, Colección Discos, 2018], de Carolina Bello, también pueden decirse muchas cosas. Es una novela, sí, construida sobre un puñado de cartas intensas y verosímiles cruzadas entre la U.R.S.S y Argentina. Una novela de amor, horror y esperanza. El texto repasa con precisión las realidades de la Ucrania todavía soviética y la Buenos Aires de la primavera democrática, vuelve al pasado para hundirse en los gulags y los Falcon verdes y descubre que, a veces, las distancias más largas son incapaces de separar algunos destinos. Y entonces emociona.

Pero también es uno de los mejores ensayos sobre la obra más temprana de los Redondos. Y ahí Olga y Hernán, los protagonistas, desmenuzan y teorizan sobre las canciones firmadas por Solari y Beilinson. La interpretación es profunda, y esquiva irrespetuosamente el retrato hagiográfico. Y más, porque tampoco se queda allí, y cruza de vereda para golpear las puertas de Soda Stereo, Joy Division, Sad Lovers & Giants y Roberto Goyeneche. Sus páginas dicen música.

De Oktubre, el libro de Carolina Bello, pueden decirse muchas cosas, pero lo mejor es leerlo, dejarse llevar por las primeras páginas para descubrirse luego atrapado entre sus líneas. Una obra lúcida, inteligente, cálida, y escrita con inmenso amor, tal vez el único estandarte que vale la pena.

 

Jorge Costigliolo | Montevideo Portal
jcostigliolo@montevideo.com.uy