La Policía de la ciudad estadounidense de Orange. El jueves, debieron acudir a un sex shop, pero no para impedir un robo, sino para liberar a un tope cliente que no resistió la tentación de probar la mercadería en el lugar.

El subjefe de policía Ed Koether dijo a la prensa local que sus agentes atendieron un llamado telefónico realizado desde una tienda de artículos sexuales para adultos en Orange. A parecer, un hombre se había estado probando unas esposas e involuntariamente las trabó.

En declaraciones citadas por agencia noticiosa Associated Press, Koether señaló que los empleados de la tienda no pudieron liberar al potencial cliente, por lo que llamaron a los bomberos, y después a la policía.

Si bien las esposas eran comunes, del tipo que acostumbran usar los policías, éstos probaron varias llaves que no funcionaron. Finalmente, fue necesario recurrir a una herramienta cortadora de pernos.

El vocero policial dijo no saber si el hombre tuvo que pagar las esposas rotas.