El horizonte sobre el mar comienza a dar signos de atardecer, volviendo de color naranja la arena de la playa, mientras que poco a poco se van sumando grupos de jóvenes, alguna que otra familia y algún curioso alrededor de un parador en plena playa de La Balconada. Santiago Motorizado terminaba de probar sonido tocando fragmentos de algunas de sus canciones más conocidas mientras algunos desde el público acompañaban cantando los versos sobre la guitarra del frontman de El mató a un policía motorizado.
Unos cuantos se acercaron porque tienen la costumbre de ver el atardecer desde esa playa cada día del verano, otros porque se enteraron de la propuesta del parador Fulana de presentar de forma gratuita un ciclo de conciertos acústicos que fue abierto este jueves 6 de enero por el artista argentino, quien tocó junto a Anabella Cartolano, vocalista de Las ligas menores, algunos temas propios, ajenos y otros versionados de su banda acompañando la puesta del sol frente a un centenar de personas.
“Nada que ver. El mató hace un show con la banda completa y esto es otra cosa, es estar paseando tocando mis canciones en este formato solitario. Porque a veces toco solista, pero con banda también”, aseguró.
“Lo que hago ahora es salir de viaje por Uruguay, que me encanta. Mezclo canciones de El mató con canciones mías de solista. Vine con amigos. Toca Annie de Las Ligas Menores, que me acompaña en algunas canciones y es hacer una cosa así. Sí, esto está fuera de registro de El mató totalmente. Porque es semiacustico, pero a la vez toco canciones de El mató, es orgánico”, explicó.
El sol terminó de ponerse detrás del horizonte y desde la playa del balneario rochense se cerraba un show que parecía tremendamente ensayado. Annie se sumó hacia el final del show para tocar con su piano el estribillo de “Más o menos bien”, a lo que se sumó el resto del mundo tarareándolo. Luego, Santiago se despidió a la luz del ocaso con “El tesoro” y “El mundo extraño”, ambos hits de la banda indie argentina que lidera. Y así se cerró un hermoso concierto en una playa pintada por el verano uruguayo.