Irina Romanovskaya, residente en San Petersburgo, se convirtió en sensación no tanto por la originalidad y calidad de sus pinturas, sino por su manera de realizarlas.

Tal como se aprecia en las imágenes, ella utiliza su propio cuerpo como herramienta. Si se trata de plasmar una pincelada fina, utiliza el canto de un dedo. Si, por el contrario, hay que cubrir una porción mayor de lienzo, sus senos serán los encargados de la faena.

De esta manera, Irina ha pintado varios retratos, incluido el del premier ruso Vladimir Putin.