Ajedrez para todos

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Roselli: “La historia del ajedrez en Uruguay (y en el mundo) surge en los cafés”

El maestro internacional de ajedrez dice que la serie Gambito de Dama, junto con la posibilidad de jugar online “hizo que la gente tuviera muchas ganas de participar y llenar eventos”.

29.03.2021 12:49

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2021-03-29T12:49:00
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Bernardo Roselli es maestro internacional de ajedrez, presidente de la Federación Uruguaya, docente y múltiples veces campeón nacional.

Por Juan Andrés Topolansky

Nos juntamos por Zoom, como manda la nueva normalidad. Incluso a través de la pantalla, resalta su personalidad directa y su honestidad para dar sus puntos de vista con claridad y sin rodeos.

¿Cuánta gente juega al ajedrez en Uruguay?

En la FUA tenemos cerca de 2000 jugadores y unos 23 clubes afiliados. Por otra rama tenemos ajedrez educativo, donde hasta antes de la pandemia teníamos 70 escuelas de tiempo completo en todo el país y una serie de liceos. En la Universidad realizamos actividades más bien de investigación. A eso se le suma la organización de eventos: mundiales, panamericanos, sudamericanos, continentales, etc. Pero, en la situación en que estamos, ese perfil de evento de ajedrez ha quedado de lado.

Y después tenés mucha gente que se suma a jugar online, que quedan fuera del mapa

La FUA tiene su club en Chess.com [la principal plataforma online de ajedrez] donde hemos hecho muchos eventos, y tenemos un club que está dirigiendo José Riverol que se llama Uruguay Open donde tenemos entre 700 y 800 jugadores inscriptos. También hemos encontrado muchos ajedrecistas en Lichess.org [otra de las plataformas más importantes] y grupos de jugadores que, con la apertura de las actividades, se están incorporando al juego presencial.

¿Hubo crecimiento notorio en el último año? ¿Se notó un renacimiento del juego en Uruguay?

El año pasado, producto del confinamiento, la FUA acordó con el MEC y con Udelar una sesión de clases virtuales. La primera fue en abril y se llenó el cupo con 100 personas, quedando 6 fuera (igualmente las clases están grabadas). Se notó una avidez por el ajedrez. Hicimos una serie de torneos online donde mucha gente participó. Hay que tener en cuenta el éxito de "Gambito de Dama", ganadora del Globo de Oro, una de las series más vistas en Uruguay y el mundo. Es una serie muy bien armada, que despertó interés en ver ajedrez y vincularse al ambiente de competencia. La mezcla de la serie con el ajedrez online hizo que la gente tuviera muchas ganas de participar y llenar eventos.

Los organizadores tenemos la obligación de generar torneos. Eventos que sean lindos, agradables y familiares, reconvertirse para que la gente juegue. La historia del ajedrez en Uruguay (y en el mundo) surge en los cafés. Pero jugar al ajedrez en un café no es un ambiente familiar: no es para niños y a principio de siglo [XX] no era para las damas. Se jugaba en el Bar Caballero y en el Café Británico, por ejemplo. Después se empezaron a organizar clubes sociales, y hoy en día creemos que tienen que ser clubes sociales y deportivos para que sea un ambiente más familiar.

Gambito de Dama revolucionó cómo se muestra el ajedrez, comparado con lo que había antes

Sí, es la primera vez que mostraron cómo se juega y se vive un torneo, y la tensión que sufre el competidor. Por ejemplo, se ilustra claramente una situación en la que Beth Harmon intenta estudiar mientras su madre está con la TV a todo volumen, y es prácticamente como quien está preparando un examen al lado de alguien que le pone música. Es un mundo distinto, no es compatible ese turismo familiar con la competencia seria. Uno puede ir a pasear a un torneo, mover las piezas para cualquier lado e irse a la playa. Pero cuando se compite, la cosa es en serio.

Volviendo al número de gente que juega en Uruguay. ¿Es un buen número? ¿Uruguay podría crecer en cultura de ajedrez?

Tenemos una buena estructura nacional, pero nos faltan íconos para que la gente abrace la disciplina. Por ejemplo, un tenista como Pablo Cuevas hace que haya más niños con una raqueta bajo el brazo; pasó en Argentina con Vilas en los 70. Todo el mundo quería ser tenista.

Acá no hemos tenido un ajedrecista bueno por excelencia. El talento, como he dicho otras veces, crece en cualquier lado. Por ejemplo, Noruega era un equipo del montón. Jugaba de igual a igual las olimpíadas con Uruguay, hasta que surgió Magnus Carlsen [cuatro veces campeón del mundo y actual campeón defensor] y ahora Noruega es una potencia. Los patrocinadores se acercan, entonces es mucho más fácil conseguir el dinero, sin el cual no hay actividad. Recordemos que en el Renacimiento surgen artistas de la talla de Rafael y Miguel Ángel porque había muchísimo dinero en Italia. Y normalmente las artes crecen donde hay mecenas y patrocinio.

No hay ajedrecista que viva en América y pueda jugar en los torneos y competencias que hay. Si sumas todos los primeros premios de todos los torneos pre-pandemia en América, no alcanza para mantener un hogar. Tienes que dar clases, o viajar a Europa, o que te contrate algún club. Pero incluso los circuitos de torneos de clubes no funcionan en América. Distinto es en Europa donde uno puede volar por 25 euros. Aquí hay que gastar mucho para viajar, y gastar 1000 dólares para jugar un torneo que paga 1500 no existe.

La competencia tiene los mismos problemas que todos los deportes. Pero te pregunto por el gen ajedrecístico. La imagen del ajedrecista como alguien especial o distinto, que hay que derribar para que el ajedrez se vuelva un tema de discusión, de cultura, como ha pasado en otros países

Eso sería muy bueno, pero uno habla de los temas que tienen disparadores. Beth Harmon era un disparador, y puede haber otros. Normalmente los medios o las conversaciones siempre se refieren a éxitos o a pasiones en común.

Hay muchos factores que hacen que el ajedrez aún no tenga una cultura plasmada en la conversación cotidiana. Por ejemplo, no todos juegan o tienen recuerdos gratos de su paso por el ajedrez. Con el ajedrez educativo queríamos cerrar un círculo, donde los primeros chicos que estudiaron ajedrez en las escuelas, cuando lleguen a ser maestros [título que se le da a jugadores expertos] utilicen esas herramientas y pasen al otro lado del mostrador. Estamos accediendo (solo en tercero y cuarto) al 3-5% de los niños, como una actividad más. Hemos encontrado niños que atrapamos y se quedan, pero también otros que no. Agradablemente, hay gente que hizo ajedrez en la escuela de niño y quedó enganchada, y nos han ayudado mucho.

¿Hay algo de la personalidad uruguaya, o de su nivel cultural, que tenga que ver con ese germen de ajedrez que aún no nace?

El problema de Uruguay es que somos chicos y pocos, y cualquiera con muy poquitito es el campeón de la cuadra, del pueblo, del departamento o incluso el campeón nacional. Eso, normalmente, nos lleva a conformarnos con colgar unas medallas y decir que fuimos campeones de algo.

Esa visión de vuelo de perdiz es un techo que no te permite crecimiento. Entonces, el uruguayo no tiene la costumbre del esfuerzo y del sacrificio. Encuestas entre socios de Nacional y Peñarol dan que es más importante ganar campeonato local, o el clásico, que una Libertadores.

Así es difícil que los ajedrecistas despeguen. La gente se conforma con ser muy buena a nivel nacional, pero deberíamos decir "yo quiero ser el mejor de Sudamérica, o de las tres Américas, ser una figura de renombre o al menos jugar de igual a igual con los mejores del mundo". Acá todas las disciplinas las tomamos de una manera recreativa. Al que se toma las cosas de una manera competitiva lo vemos en TV los domingos en Italia o Inglaterra. Los que se lo toman de forma recreativa están acá los domingos, comiendo asado con nosotros. No es un problema solo de Uruguay, también de Argentina o Brasil.

Si quieres ser muy bueno en algo debes cumplir el principio de las 10.000 horas para la experticia. Si uno estudia sistemáticamente cualquier arte o disciplina 10.000 horas, se convierte en experto. Si tienes talento, lo harás más rápido. Si eres genio aún más. Pero a fuerza de ser metódico, ordenado, consecuente, determinado, uno puede llegar a muy buenos resultados. Pero nadie encuentra el estímulo acorde para motivarse.

También depende de cada uno. A mi en ajedrez siempre me gusta tratar de hacer lo mejor posible. No tanto en otras disciplinas, que quizá no me las tomo tan en serio. Pero al ajedrez sí lo tomo muy en serio, lo preparo, y a mis 55 años trato de ser cada día un poco mejor.

Uruguay ha tenido jugadores titulados, hoy tiene dos grandes maestros. ¿Qué les ha faltado para dar un pasito más? ¿Financiamiento, ganas, sponsors?

En un momento de su carrera uno debería irse a lugares más exigentes, para crecer junto con otros. Si uno se queda en un lugar con una masa de conocimiento tan baja, no tiene posibilidades de crecer. Supongamos que yo quiero discutir la Defensa Siciliana, pero vivo en un lugar donde el único que juega al ajedrez soy yo. ¿Con quién la voy a discutir?

En cambio, si me voy a Barcelona y tengo tertulias en un torneo con 7 u 8 maestros, en distintos idiomas, habrá muchas opiniones de gente que entiende y estudió mucho del asunto. Pasa lo mismo en disciplinas científicas. Los científicos, en cierto momento de su vida, deben salir a buscar los conocimientos a otro lado, porque el debate siempre va a ser mucho más rico fuera del país.

Pero para ello se precisa cierto apoyo económico, porque en Europa hay que comer y dormir todos los días. No estoy hablando de millones de euros, solamente 1.000 euros por mes como apoyo para competir. Pero el jugador se lo tiene que tomar como una cuestión muy seria y profesional para poder despegar.

También es cierto que nuestro circuito de comunicación no es muy fuerte, entonces cualquier éxito en una disciplina que no sea fútbol carece de repercusión a nivel nacional. Si tuviéramos un campeón del mundo de optimist, por decir una disciplina, no nos cambiaría mucho la vida. Pero he hablado con amigos que hacen atletismo en la pista y cuando llega un atleta con medallas ellos mismos van a entrenar distinto. Sienten un realce, un empuje.

Si tuviéramos un gran jugador uruguayo, un Levon Aronian, uno de los mejores del mundo, aunque nunca viniera a Montevideo estaríamos mirando sus partidas y comentando en los clubes. Al no tener una figura así, nos falta un faro, una guía

Si hoy viniera un ministro y te diera 3.000 euros por mes para mandar a tres jóvenes a competir a Europa, ¿habría tres que mandarías? ¿O nadie quiere? ¿Qué falta, financiamiento o mentalidad de competencia?

Eso no se puede hacer de un año a otro. Otros países han financiado planes de ese estilo, donde la primera hornada de jugadores no era la mejor. Pasaron los años y los chicos que venían detrás aspiraban a esas becas. Entonces las siguientes hornadas eran mucho mejores, hasta que pasó el tiempo y surgió algún talento muy importante, como Leinier Domínguez en Cuba, un top 10 del mundo. Pero eso nace de un plan anterior. Al principio financias lo que tenés, pero con un plan de 15 años para lograr un objetivo. Y el objetivo más importante no son los resultados ajedrecísticos, sino que cada ser humano entienda que hay un estímulo o una motivación para hacer las cosas mejor.

Me refiero al perfil de alto rendimiento, que no tiene que ser solo para el ajedrez, también para otras disciplinas deportivas y los trabajos. ¿Eres maestro pastelero? ¡Alto rendimiento! La actividad que sea, ¡alto rendimiento! Tomándose las cosas en serio, hasta en el descanso. Hoteles de calidad, donde uno pueda descansar cómodamente. Es el cambio de mentalidad que cualquiera debería buscar, y se puede promocionar desde la SND, desde Cultura, igual que las artes.

Colombia financia absolutamente cualquier actividad de una persona que esté interesada en hacerla. Porque ellos saben que es mucho más barato financiar hoy la motivación del chico que después intentar quitarlo de algunos lugares más complicados, como las drogas o el contrabando.

En Uruguay no se entiende mucho del tema. Con el gobierno anterior había algún plan, con una buena financiación, aunque los recursos nunca son suficientes. Pero, por lo menos, había un plan que estaba muy bien. Ahora hace un año que estamos jugando sin plan, sin saber mucho a donde ir. No hemos tenido ni un solo comentario de la SND, solamente comunicaciones de pandemia. Yo creo que la pandemia es lo que vivimos y vino para quedarse, y uno debería trabajar con mentalidad de pandemia, nos guste o no. Digo esto sin entrar en debates científicos y sin interés de criticar al gobierno, solo quiero dejar claro cuál es mi espíritu.

Esta nota surge del proyecto Ajedrez Para Todos. Por consultas o sugerencias contactate a ajedrezparatodosuy@gmail.com o al 098717828