La cantante pop llevaba su cuenta @badgalriri con intensidad y había cosechado 12 millones de seguidores, pero en mayo Instagram entendió que sus provocativas fotos violaban las normas de la red social.
Seis meses después, Instagram le devolvió a la artista el permiso para usar su cuenta nuevamente, y hasta le dio un mensaje de bienvenida en Twitter.
La joven, ni lerda ni perezosa, volvió a postear numerosas fotos en muy poco tiempo.
La primera fue una extraña selfie, a la que siguieron algunas imágenes sobre su regreso, fotos suyas encarnando a una tortuga ninja (sí, tampoco lo entendimos) y una producción de fotos muy sensual que realizó para Elle, donde muestra mucha piel pero no los provocativos pezones que Instagram se dedica a censurar con ahínco.