Llega la noche del 5 de enero y el ritual se repite en millas de hogares uruguayos: buscar la caja de zapatos, salir a cortar un poco de pasto (que con este calor a veces cuesta encontrar verde) y dejar el infaltable balde con agua. 

En Uruguay, la tradición es bien clara y familiar, pero lo lindo es ver cómo esta "manera de vivir" la magia se expande por toda América Latina, adaptándose a cada cultura pero manteniendo la misma esencia: la ilusión de los más chicos (y de los grandes también).

El ritual nuestro de cada año.

Para los uruguayos, el 6 de enero es sinónimo de playa y juguetes nuevos. Es clásico ver la rambla y parques llenos de bicicletas, monopatines y pelotas recién estrenadas. Pero antes de eso, el protocolo es sagrado:

¿Cómo viven nuestros vecinos?

Si miramos hacia el resto de Latinoamérica, la fiesta cobra otros colores. En México, por ejemplo, es furor la "Rosca de Reyes" gigante donde se esconde un pequeño muñeco; a quien le toca, ¡le toca invitar los tamales en febrero! En otros países, como Puerto Rico o España, las cabalgatas de los Reyes son desfiles multitudinarios que paralizan las ciudades.