Los gemidos de placer que una mujer profirió durante el coito tuvieron una consecuencia inesperada: el arresto de su compañero de cama.
El hecho ocurrió en la localidad de Patrocínio, en el estado brasileño de Minas Gerais.
Según informaron medios locales, un joven de 18 años que caminaba por la calle Estados Unidos, en el barrio de Nações, escuchó ruidos provenientes de una casa y creyó que se trataba de violencia doméstica. Por ello, se acercó a un patrullero de la Policía Militar y pidió ayuda.
Los agentes irrumpieron en el lugar y “socorrieron” a la autora de los ruidos, una mujer de 31 años. Sin embargo, la “víctima” explicó que no hubo agresión y que los sonidos que se escucharon fueron resultado de “una relación íntima consentida”.
Otro hombre que se encontraba en la residencia también confirmó a los agentes que no había presenciado ninguna situación violenta.
De acuerdo con lo notificado por la Policía Militar, durante el abordaje, la pareja de la mujer comenzó a hablar con los agentes de forma agitada, lo cual se consideró irrespetuoso y ofensivo. Por lo tanto, fue esposado y arrestado en el acto por desacato. Sin embargo, quedó en libertad poco más tarde.
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