Contenido creado por Juan Bautista
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Para no pensar de más

Platos fríos para llevar a la playa o al trabajo y comer bien incluso con calor

Recetas simples que se preparan con anticipación, viajan bien y se mantienen frescas, para resolver almuerzos de verano sin complicarse.

03.02.2026 10:53

Lectura: 4'

2026-02-03T10:53:00-03:00
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Platos fríos hay miles, pero no todos soportan el calor, el traslado y esa hora larga entre que salís de tu casa y realmente comés. Para llevar a la playa o al trabajo, lo que mejor funciona es lo que se puede armar con anticipación, viaja bien, no pierde textura rápido y se come sin necesidad de recalentar. Hay clásicos que siempre rinden y, con dos o tres giros, son más livianos y perfectos para el verano.

Una opción infalible es la ensalada completa, de esas que no son solo hojas. La base puede ser arroz, fideos cortos o papa, y arriba sumar proteína y algo crocante. Una combinación que nunca falla es arroz, atún, choclo, tomate y huevo, con limón y aceite aparte para poner en el momento.

Si querés algo más saciante, las ensaladas de legumbres son una fija. Lentejas o garbanzos con morrón, cebolla morada, perejil y un toque de vinagre, quedan frescos y no se desarman. En playa funcionan todavía mejor si sumás algo que te dé “mordida”, como semillas o maní picado, siempre aparte para que no se humedezcan.

Para los días en los que querés comer con cuchara, una tarta fría es comodísima porque se porciona y se come fácil. Las que mejor viajan son las de verduras “firmes”, como zapallito y cebolla, o una tarta de espinaca con queso bien escurrida para que no largue agua. También rinden las frittatas al horno, que se comen frías sin problema y quedan perfectas para táper, con papa, huevo y verduras.

En formato “picoteo” hay platos que salvan cuando no tenés mucho tiempo. Los sándwiches en pan de campo o en pan integral son mejores aliados que el pan flauta porque se secan menos. Podés armar uno de pollo desmechado con zanahoria y mayonesa liviana, o uno de queso y tomate con hojas verdes, siempre con el tomate bien escurrido para que no empape. Para playa, la clásica milanesa al pan también puede ser una opción si la armás simple, sin salsas pesadas y lo guardás bien envuelto.

Los wraps son otra salida práctica, siempre que el relleno no sea muy húmedo. Hummus con verduras, o atún con un toque de yogur y limón, funcionan bien. Un tip clave es forrar la tortilla con hojas verdes antes del relleno, así actúan como barrera y el wrap llega entero. Y si querés algo más “de verano”, los rolls de panqueque salados, finitos y bien fríos, quedan muy bien para llevar, con rellenos como queso crema, jamón y verduras.

Para sumar fruta, sirve pensar en ensaladas de fruta que aguanten. Las que mejor viajan son las de frutas firmes, como melón, uvas y manzana, con un poco de limón. Evitá banana si va a pasar muchas horas afuera, porque se oxida rápido. Y si querés un extra que sea merienda y no postre, el yogur con granola es ideal, pero la granola siempre separada para que no se ablande.

Hay dos reglas que hacen la diferencia y evitan que lo que llevás termine en “una masa” tibia. Primero, aderezos y salsas siempre aparte. Segundo, si va a estar al sol, llevar una conservadora chica o al menos un acumulador de frío, especialmente si hay huevo, lácteos o pollo. Con eso, cualquier plato frío se vuelve viable y te resuelve el almuerzo sin depender de comprar algo a último momento.