Mario Pergolini pasó gran parte de la jornada de este martes 19 de abril en Montevideo, adonde llegó invitado por la Universidad Católica del Uruguay, que inauguró el edificio Athanasius, donde se encuentra Ignis, un centro audiovisual multipropósito ubicado en Gral. Urquiza 2871, a dos cuadras del edificio central.

El comunicador y empresario argentino fue entrevistado por la periodista uruguaya Valeria Tanco, quien propuso como disparador un tema recurrente en Pergolini: la muerte o agonía de los medios tradicionales de comunicación. “Agonizan”, aclaró el creador de Caiga Quien Caiga (CQC) y Vórterix, entre otros íconos mediáticos de Argentina.

Tras un repaso de los principales cambios tecnológicos y en los consumos de los medios, Pergolini se refirió a su último proyecto, GO LAB, con el que busca incursionar en lo digital con “un contenido más heavy”.

“Creo que hubo un cambio como nunca la humanidad había atravesado, por la tecnología; este rectángulo nos ha llevado…”, dijo Pergolini al responder sobre la agonía de los medios tradicionales mientras señalaba su celular. “Esa posibilidad de poder estar dando contenidos, comentar, generar comunidad, ha acelerado el proceso de la muerte…, perdón: de la agonía de los medios”.

Consultado sobre el epitafio del medio más popular, aseguró que “la televisión quedó vieja, también por una cuestión de inversiones” y sentenció que “el modelo publicidad-y-te-la-damos-gratis se ha roto por completo”.

“Si uno se pone a pensar cuánto escuchábamos radio, para escuchar música, hoy parece ciencia ficción, es re loco. Que no haya disquerías. Es raro explicarle a un chico de 12 años que la música es algo más que un commodity. Para los que tienen menos de treinta, la música es ruido de fondo. Ya no hay un hecho que era sentarse a escuchar música”, dijo uno de los periodistas más vinculados a la cultura del rock argentino. De hecho, en 2016 estrenó Tsunami, el documental sobre la vida del Indio Solari, la última entrevista que ha dado el fundador de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.

Persiguiendo audiencias

“Es casi hasta tierno ver gente transmitiendo para seis personas”, comentó Pergolini en el Aula Magna de la Universidad Católica, ante un centenar de personas, en su mayoría estudiantes de Comunicación, docentes y egresados. “La gran mayoría, al cuarto, quinto programa ya no tiene más para hacer. Los que sobreviven son los que se preparan”, aseguró el comunicador que recordó que empezó a trabajar en los medios a los 16 años, a cambio de minutos al aire: más trabajo. “Los que sobreviven son los que tiene la vocación, la profesión y algo con lo que se pueden destacar”, insistió.

Luego, se refirió a la visualización fragmentada de contenidos. “El nivel de atención cuanto más joven es más chico. La mayoría de la gente en la ciudad de 20 años para abajo ve una película de una hora y media en 45 minutos. No soportan las transiciones, la música”, dijo, y alertó que “esa ansiedad” de los consumidores hace “que los contenidos y que la forma de hacer contenidos está cambiando”.

“Eso hace que las plataformas den facilidades. Estamos dando herramientas para que hagan eso y estamos sacando calidad al contenido”, planteó.

Consultado sobre qué quieren hoy las audiencias, respondió que “es difícil” saberlo. “Hoy tenemos que tener claro a quién le estamos hablando y cómo”, aseguró, un concepto que repitió sobre el final de la conversación con Tanco. “No es lo mismo hablarle a un adulto, que usa otro tipo de dispositivos. Consumen de distinta forma en distintos dispositivos, que hablar con una persona de 30 años, que hablar con uno de 20”, expresó.

“Si uno va a hacer contenidos para ciertas edades hoy tendría que estar informado en qué formato lo va a ver, cuánto tiempo de tolerancia. Eso es de alguna forma perseguir las audiencias”, sintetizó.

Tanco consultó entonces a Pergolini sobre “la tentación” de ir hacia lo que demandan las audiencias, o lo que consumen. “Por los distintos productos que he hecho tampoco me interesó la masividad. CQC no era el programa más visto de Argentina, pero tenía el segundo más caro de televisión. Era un negocio para nosotros. ¿Nos gustaría tener 30 puntos de raiting? Nos gustaría. Pero si tenemos 17 ó 18 llegamos a gente con poder de decisión de compra, que afecta las compras de otras personas y que es más valioso. Ok, ¿qué querés: prestigio o masividad? Ahí empezás a evaluar y entender que no siempre es masividad o un montón de clics lo que necesitás, porque a lo mejor no te lleva a nada. Hay que entender a qué público vas”, respondió.

También se refirió a los modelos de negocios: “Hoy estamos atravesando un problema sobre cómo hacer un negocio de todo esto. El acuerdo que teníamos es que escuchabas radio a cambio de escuchar publicidad. Eso ha cambiado. Cambió porque los sistemas de publicidad se han afinado mucho: ya no se necesita gritar; ahora se susurra. Antes vos ponías un aviso y todos mirábamos televisión. Hoy eso no pasa: si querés llegar a varones entre 18 y 21 años que salieron con chicas que se llaman Analía, que viven en Pocitos, pero nunca fueron… hoy podés especificar todo eso. Entonces, no tienen que hacer grandes inversiones, sino específicas, adonde quieren ir. Esto ha matado el negocio que teníamos armado durante hace casi 70 años, la gente ya no está viendo siquiera noticias en papel. Los punto com de noticias no son tan vistos, aunque las noticias sí porque tienen valor. Entonces, ¿cómo monetizar las cosas que queremos ver?”.

“Para hacer un contenido más o menos serio necesitas dinero. No estamos encontrando formas de darles algo”, dijo en referencia a la publicidad “y que entiendan que podamos llegar a un acuerdo”.

“Ese sistema de cómo monetizar está pasando por un momento complicado”, alertó, y en ese sentido recordó que nuevas figuras como Rubius o Ibai, ambos youtubers, logran que les vaya bien porque “hay gente que pone dos dólares”. “Y hacen mucha plata con eso, mucha plata”, dijo Pergolini.

“YouTube por cada millón de visitas de un contenido te paga entre US$ 850 y US$ 15.000. Hoy tener un tema de 5 millones de reproducciones en Spotify le deja a Cold Play US$ 3.500. Es re loco cuando uno empieza a ponerlo en esos números. Y antes no era así. En la medida que la oferta es tan grande y en que todos estamos dispuestos a ofrecer nuestro contenido, con la vanidad de poder juntar publicidad para poder vivir de esto, es como un sistema bastante complicado”.  

“Es muy difícil hoy encontrarle la vuelta al negocio. No hay tantos que se destacan. De todos los que están en Youtube o streamiando solo el 2% o 3% hace guita. El resto no sé si le alcanza para armar la infraestructura”, estimó.

Tanco preguntó “qué sería hoy Pergolini si hoy tuviera 16 años” y el entrevistado respondió que se hubiera dedicado “más a la tecnología”. “Me hubiese gustado aprender a spoilear bien”, reveló.

“Caiga era más que nada una revolución tecnológica más que de programa. Esos filtros que teníamos de estirar las narices... Si tuviese 16 años seguiría con eso. Lo que siempre me movió fue el hecho tecnológico”, destacó, y repasó historias sobre cómo consiguieron el software para desarrollar ciertos efectos televisivos que terminaron en la industria pornográfica y preferimos no reproducir, por cansancio más que por pudor.

Foto: Nicolás Delgado

El último proyecto

El nuevo emprendimiento de Pergolini, GO LAB, fue otro de los temas de conversación. “Una de tus nuevas unidades de negocio es utilizar un estudio de televisión ocioso, porque los medios tradicionales están agonizando, para algo interesante, que tiene que ver con meter la tecnología ahí y hacerlo multimodal, esta cosa flexible, que tiene que poder transformarse. ¿Qué tiene que tener un espacio físico donde se hace comunicación?”, preguntó Tanco.

El argentino recordó que antes la televisión de su país usaba “grandes estudios, noticieros con pantallas circulares, pero eso se ha empezado a achicar un poco y hace 10 años empezamos a transmitir en lugares más chicos, con paredes más cercanas, cámaras más cerca, y dejamos de maquillarnos”. Pergolini siente que la tendencia va hacia la cercanía: “Todo va para ese lado. Los streamers están en lugares de cámaras cortas”.

Entonces, explicó el espíritu de su nuevo proyecto: “Me parece que lo digital necesita de un poco más de esplendor; vos podés tener unas realizaciones un poco más grandes. Está lindo una banda en un lugar chiquito tocando, pero también me parece que estaría bueno ver una linda banda en medio de algo enorme, con buen sonido, bien filmado, con otros recursos”.

“Hangar es este lugar que estamos tomando junto con el proyecto que se llama GO LAB. Estamos intentando darle al mundo digital nuevos contenidos con bastante más músculo que lo que están haciendo todos. Las radios están haciendo lo que hacía Vórterix. Entonces nosotros vamos a ampliar más. A tener interacción con las marcas, porque esto va a seguir siendo así: necesitamos que alguien pague, y creemos en esta alianza medios y contenidos. Lo que estamos intentando armar en el Hangar es poder darle al mundo digital un contenido más heavy de lo que están haciendo casi todos”, dijo Pergolini, antes de asegurar que es “lo último” que quiere hacer.

“Preparate”

“Si estás decidido a hacerlo, preparate, porque la competencia es muy grande, y hay muchos que quieren hacer esto”, dijo Pergolini sobre el final de la entrevista, alertando que la competencia hoy es mucho más amplia a la que existía cuando él arrancó, porque ya no es local. “Tu competencia hoy es un afgano, un newyorker, un parisino, un chileno. Entonces, estate a la altura para hacerlo, porque todos tenemos un programa brillante. Ahora: ¿tenés cinco capítulos de un programa brillante? ¿Tenés 10?”, preguntó.

Para Pergolini, no importa la edad. “Hoy el mundo está ávido por ciertas cosas. Solo con la buena intención no va. Es un gran momento para hacer cosas, pero también el más competitivo que tuvo el planeta”, planteó, y concluyó: “Lo que sí está bueno no quedarse con dudas. Es un gran momento para poder hacer y animarse. Hacelo. No hay nada garantizado. Sé decente en lo que quieras hacer. Sé derecho”.