La audiencia se llevó a cabo en San Isidro, donde ambos llegaron por separado y manteniendo un ambiente hostil durante todo el juicio, informó Minutouno citando a la revista Gente.
Pampita asegura que la separación fue de común acuerdo antes de que ella iniciara un romance con el chileno Benjamín Vicuña, y que por eso no puede tener lugar la acusación de "infidelidad" de parte de Barrantes.
Barrantes dijo que la relación fue anterior al divorcio y que la prueba es la hija que la modelo tuvo con Vicuña dos años atrás.
Pero el juicio subió de temperatura, y ella espetó: "Era intolerable. No trabajaba ni demostraba interés por hacer algo productivo. Yo era realmente la mucamita que debía trabajar y mantener sola el hogar, sin esperar nada a cambio, ni siquiera buen trato. Ni qué hablar del respeto y trato digno que merece una esposa", dijo.
También dijo que casi no tenían relaciones y que cuando lo hacían "me hacía sentir que era un trámite; padecía disfunción sexual", sentenció.
"Fue inestable emocionalmente. Sufría de depresión importante, que durante algunos meses requería medicación psico-farmacológica, y cuando se compensaba se ponía hostil, demandante y descalificador", agregó Pampita.
Barrantes se defendió señalando que ella "pretende cambiar su papel de adúltera a víctima".
"Bastará ver las declaraciones de Carolina a Mirtha Legrand que se ofrecen como prueba, en las cuales refiriéndose a mi persona dijo que se había casado enamorada y que fue la mejor decisión de ese momento. ¿Para qué se casó? Ella lesionó mi honor, puso en duda mi hombría; forma parte de una campaña tendiente a distraer la verdadera cuestión que nos convoca: su adulterio", concluyó.