La imagen que en los últimos días decora uno de los muros de la antigua catedral ucraniana, muestra el rostro de la Virgen María, en color claro y enmarcado por corvinos cabellos. La obra recuerda a las representaciones de los mosaicos bizantinos, no sólo por las tonalidades escogidas, sino por la técnica empleada.

Para obtener la gigantesca imagen mural, el artista ucraniano Oksana Mas debió mancharse los dedos con pegamento al igual que lo hicieran los antiguos maestros de Constantinopla. Pero en lugar de emplear baldosines, Mas utilizó la friolera de quince mil huevos de gallina, que fueron pintados previamente a mano.

Oksana Mas, nacido en Kiev en 1969, es uno de los más destacados exponentes artísticos de la generación post soviética, y sus obras han sido expuestas en numerosas galerías de toda Europa.