"Dando vueltas por mi pueblo/ Esperando no sé qué/ Voy borrando de mis recuerdos/ Lo que pasó ayer", canta Nicolás Molina en "¿Qué pasó?", el tema más popero de Querencia (2019). Y puede que ahora se encuentre un poco en esa encrucijada de dar vueltas y ver para dónde lo va a llevar el camino.

Tras comenzar su proyecto solista como Nicolás Molina y dejar "en pausa" a Molina y los Cósmicos, Nicolás supo que sería dar un salto a su lado más personal, volver a sus recuerdos, el viaje melancólico de lo que fue y ya no será. Pero en esa búsqueda de conectar con el público con nombre y apellido, llegó un momento histórico que en mayor o menor medida ya nos cambió a todos para siempre.

Este 9 de setiembre se subirá al escenario de La Trastienda, a casi un año de presentar Querencia. Ya no es el mismo, y no sabe si lo volverá a ser. Pero quiere contarle al público que lo que venga puede ser tan excitante como lo que ya pasó.

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Nicolás, ¿en qué momento te encontrás?

Estoy en un momento muy particular, de ver a mi hija creciendo, todos con buena salud, y aunque suene cliché el tiempo me ha demostrado que es lo más importante y es lo primero que pondero. Pero me afecta ver a amigos y colegas que no están bien en la parte económica, que es una de las cosas más angustiantes que está dejando la pandemia, los recortes de sueldo y la subida de los precios.

Pasó casi un año de la presentación de tu disco Querencia, un disco que tiene una carga emotiva muy fuerte y que además fue preparado para presentarse en diferentes formatos. Este 2020 prometía ser ese salto para decir "Acá esta Nicolás Molina, sin Los Cósmicos". Y de repente, pandemia. ¿Se vieron muy truncados los planes?

La idea de empezar a trabajar con mi nombre y no con un nombre de banda tenía más libertades y lo que más me truncó fue la agenda. En marzo estaba seleccionado para participar del festival SXSW (South by Southwest) en Austin, Texas. En el marco de ese festival iba a cumplir varios sueños: tocar con una banda llamada Tito & Tarántula, que admiraba desde los 11 o 12 años. Una banda que usaba elementos que yo ahora uso en mi música y cuando me convocaron para el festival vi que estaban en cartel y me entusiasmó poder verlos. Pero más fue la sorpresa cuando me propusieron tocar con ellos. A su vez, tenía agendados shows en Seattle y Nueva York. Y con Florencia Núñez, que hizo el documental Porque todas las quiero cantar y la ayudé con la banda sonora, teníamos confirmadas cuatro fechas en Caxías (Brasil), otra en Buenos aires y otra en La Plata. Todo eso lo rematábamos con un show en el Teatro de Verano y la grabación de Autores en Vivo en AGADU.

Todo eso iba a pasar en dos meses. Y cuando saqué el disco, aunque sabía que no iba a ser tan comercial, cuando se fue programando todo esto en tan poco tiempo sentí que era una forma de defender el disco. Pero cuando empezó la pandemia y se empezó a cancelar todo imaginé que se iba a mover para fin de año, ahora no sé siquiera si se pasa al año que viene. Entonces no me lo tomo como que se termina el mundo, pero sinceramente son cosas que ya pasaron y no van a pasar.

Aunque no se haya concretado lo programado, es como volver a empezar, en el mismo lugar de hecho. La trastienda te vuelve a esperar.

Sí... La realidad es que el año pasado, sin crisis, tampoco fue que se llenara de gente. Pero hace poco Danilo [N.de la R.: Danilo A. Sueiro, director de La Trastienda] me inscribió para participar en La Trastienda, aunque me parecía una locura. Y por eso me propuse hacer una relectura, primero porque vamos a ir cuatro artistas sobre el escenario -con Pablo Gómez, Patricia López e Ignacio Vitancurt- y también musicalmente, vamos con baterías eléctricas, con saxo y flauta traversa, teclados... Va a ser un show con sonido más ochentoso. Es tipo "Ta, 2020, nos sacaste todo, no nos vas a sacar la creatividad de hacer algo nuevo e inventar" (Risas).

Vos estás acostumbrado a "volver". Volvés a tu pueblo, volvés a tus orígenes, volvés a la música que te formó... ¿Cómo se vive la vuelta al escenario?

Si me pongo a pensar, como te decía antes, en la convocatoria del proyecto, deliro y cancelo una semana antes. Pero intento tomarlo con la mayor calma y naturalidad posible, con la responsabilidad que me otorga dar lo mejor a la gente que compra las entradas para que vea un buen show, que en la anterior Trastienda sinceramente siento que lo dimos todo para que así fuera. El show anterior fue re ritual, y este no, Querencia ya pasó. En este retorno estoy esperanzado de sentir buena energía porque voy a reversionar lo hecho, tanto en el último disco como parte de los temas de Molina y los Cósmicos. Además, me van a acompañar un montón de invitados y amigos que han sido parte de mi trayectoria. Y todo eso a uno lo hace sentir feliz de tener la oportunidad de estar tocando. Realmente me siento muy honrado y agradecido de poder tocar en un momento en el que muchos artistas no tienen la oportunidad de tocar en vivo y lo necesitan.

La salida del disco con tu nombre y apellido vos dijiste que fue bisagra. ¿Este momento también?

Sí. Después de este show voy a hacer ciertos cambios. Así como hice el cambio de Molina y los Cósmicos a Nicolás Molina, también este es un quiebre. Quizás me van a ver menos, pero tengo muchas ganas de trabajar con otras personas. Siento que estoy demasiado al palenque desde hace cinco años. No quiero presionar algunos procesos como quizás he hecho hasta ahora, me quiero enfocar en otras cosas tan sencillas como dedicarle más tiempo a mi familia o ayudar a amigos que tienen lindos proyectos.

¿Este replanteo de cambios lo venías planeando a principio de año o te lo marcó la situación actual?

Creo que sí, lo que pasó. Todo esto estaba programado desde el lado buscado, me inscribí a muchas cosas que ahora mismo no quiero hacer. Siempre me presioné a seguir creciendo y en este momento estoy con muchas ganas de trabajar con otra gente, amigos muy talentosos que están a mi lado que tienen sus proyectos alternativos y tengo ganas de ayudarlos. Me entusiasma más hacer cosas para los demás que para mí, nunca me había pasado, pero ahora lo siento así. Creo que, al trabajar con Florencia Núñez, me pasó algo raro: pudimos componer juntos. Algo que ninguno de los dos había hecho nunca. Salió algo muy bello y me demostró que se puede trabajar en equipo desde otro lugar al que estaba acostumbrado. Siempre me puse en un lugar de liderazgo porque mis proyectos anteriores eran de típica banda de amigos. Pero ahora me gusta verme en otro lugar, con cero necesidad de protagonismo.

 

*Nicolás Molina se presenta este 9 de setiembre, a las 21 horas, en La Trastienda Club de Montevideo. Entradas a la venta en la Web.