Contenido creado por Gerardo Carrasco
Curiosidades

¿Sabe a qué sabe?

Mujer encontró un trozo del pastel de su boda de hace 55 años y ahora evalúa comerlo

“Yo no lo comería”, advierte un experto, aunque admite que la torta probablemente “no la matará”.

29.01.2024 11:57

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2024-01-29T11:57:00-03:00
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Las rebanadas de pasteles de boda “añejadas” constituyen un auténtico y lucrativo mercado, siempre que se trate de piezas provenientes de eventos notables.

Buen ejemplo de ello es lo ocurrido con un trozo de la torta servida en el casamiento de la reina Isabel II de Inglaterra y el duque de Edimburgo, enlace celebrado en 1947.

En el año 2015, un trozo de esa torta se vendió en 500 libras (unos 630 dólares); dos años antes, otra proción del mismo pastel había alcanzado un precio de 1.700 libras.

En 2014, una porción de la torta de casamiento del príncipe William y Kate Middleton, llevada a cabo tres años antes, también se vendió por buen dinero. Incluso hay un capítulo de la serie Seinfeld dedicado a la comercialización de pasteles viejos.

Más modesto es el caso de Rochelle Marr, una canadiense que saltó a las páginas de la prensa local luego de encontrar “perdido”, dentro del congelador de su casa, un trozo de pastel de su propia boda, celebrada en 1955.

“Me encontré con un pastel que había olvidado por completo y que había sido retirado de diferentes congeladores con el tiempo. Pensé en echarle un vistazo y vi que había una fecha o algo escrito en la parte inferior: ‘No abrir hasta 2018’, decía”, contó Marr a la emisora CBC.

Al leer la advertencia, la mujer recordó que se trataba de su pastel de bodas, una pieza de repostería frutal elaborada por la madre de una de sus damas de honor. Rochelle dijo que la intención era sentir un poco de nostalgia por la boda y comerse el pastel junto a su esposo, Brian Marr, cuando celebraran las bodas de oro.

Sin embargo, ambos olvidaron la promesa y ya no podrán cumplirla, la fecha prevista pasó, y Brian falleció en junio del año pasado.

Travis, el hijo de Rochelle, dijo que ni siquiera sabía que el pastel existía hasta que lo redescubrieron a principios de este mes.

“No teníamos idea, y casi parecía que ellos mismos lo habían olvidado por completo”, dijo.

Cuando vio el pastel en el congelador y escuchó la historia, la instó a desenvolverlo. Quitaron el papel de aluminio, lo descongelaron y lo calentaron al vapor. Entonces comprobaron que, increíblemente, estaba en muy buen estado de conservación.

“Se ve muy bien y huele delicioso”, dijo Rochelle, quien está segura de que la torta es todavía comestible, y agregó: “Me encanta el pastel de frutas. Sé que mucha gente se muestra escéptica con respecto al envejecimiento de un pastel así, pero investigué un poco y descubrí que el más viejo tiene unos 161 años”.

Un experto en seguridad alimentaria coincide en que probablemente comer la torta de Marr es seguro. O al menos no matará a quien la ingiera.

“Tiene mucho alcohol y tiene un alto contenido de azúcar y grasa. El agua disponible, como la llamamos, es bastante baja y, como ha estado en el congelador, obviamente no se produce crecimiento microbiano”, explico al citado medio Keith Warriner, profesor de seguridad alimentaria en la Universidad de Guelph.

Lo que podría ser motivo de preocupación son las reacciones químicas que pueden ocurrir en el transcurso de 55 años, dijo el experto.

“Ciertamente es posible que sientas los efectos de los aceites rancios y cosas así, que pueden alterar tu estómago, y la amina biogénica puede provocarte una especie de reacción”, mencionó.

Warriner dijo que no se comería el pastel si tuviera la oportunidad, pero que ciertamente lo revisaría y lo olería.

“Conservar un pastel durante 50 años es todo un logro, pero ciertamente desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, debería ser seguro”, aseveró.

La familia planea comerse el pastel en la próxima reunión familiar, cuando sus otros dos hijos puedan participar.

Marr incluso evalúa la posibilidad de preparar un glaseado para cubrir el viejo pastel.


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