Contenido creado por María Noel Dominguez
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Mujer en Australia afirma ser madre de 250 bebés reborn: “No lo entienden”

Sylvia Heszterterenyiova vive rodeada de bebés hiperrealistas y asegura que le cambiaron la vida.

28.10.2025 13:10

Lectura: 2'

2025-10-28T13:10:00-03:00
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Con 51 años, Sylvia Heszterterenyiova se hizo conocida por una pasión poco común: se define como “mamá de 250 bebés”, aunque ninguno es humano. Su “familia” está compuesta por muñecos reborn, figuras hiperrealistas diseñadas para simular bebés reales, que en algunos casos pueden costar hasta 6.000 dólares cada uno.

“Me paran en el supermercado y no lo entienden”, admite Sylvia, quien comenzó esta colección hace más de una década y hoy tiene muñecos distribuidos por toda su casa. También los lleva de paseo, los viste, les saca fotos, e incluso les imprime ecografías para armar álbumes personales.

The Mirror

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Todo comenzó con un regalo de sus hijas

Su primer reborn, Isabella, llegó como una sorpresa para su cumpleaños número 40, organizada por sus hijas Veronika y Sofia. “Cuando crecieron, extrañé todo eso de ser mamá: cambiar pañales, acunarlas, vestirlas. Y ese día, al abrir la puerta, encontré una canasta con una muñeca dentro. Fue amor a primera vista”, relató.

Desde entonces, su interés por el mundo reborn creció exponencialmente: empezó a comprarlos en subastas y luego a fabricarlos ella misma. Fundó su propio emprendimiento, Fairies Reborn Magic Nursery, y ya ha creado decenas de muñecos por encargo.

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De hobby a forma de vida

Con ayuda de sus hijas, Sylvia lleva a sus muñecos al cine, a restaurantes, a la playa y hasta a cabalgar. “No podían quedarse encerrados todo el día”, bromea. Las reacciones del público son mixtas: algunos se emocionan, otros se sorprenden, y muchos no comprenden su vínculo con los reborns.

Además de los 250 muñecos hiperrealistas, su colección incluye más de 27.000 piezas entre figuras de porcelana, muñecos vintage y personajes inspirados en películas como Avatar. “Tienen más ropa y accesorios que yo”, dice entre risas.

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